¡Sean bienvenidos, danguitos de colores! El show está a punto de comenzar, así que les rogamos que ocupen sus asientos y se preparen para rockear en la más alta vibración acompañados del creativo y auténtico Tsutomu Takahashi, a quien tuvimos el placer de conocer recientemente, y su más redonda obra, Guitar Shop Rosie. ¡Arraaaaaancamooooos!

Título: Guitar Shop Rosie.
Autor: Tsutomu Takahashi.
Editorial: Norma Editorial.
Género: recuentos de la vida.
Volúmenes: tres (serie abierta).
Páginas: 220 páginas en B/N.
Precio: 9 €.
Argumento
Nuestra historia ruge música a través de Malcom y Angus, dos hermanos luthier que específicamente trabajan guitarras y tienen una tienda llamada Guitar Shop Rosie, donde realizan sus labores. Asistimos a su presentación a la vez que Kanato, un chico joven que aparece por la tienda para que le arreglen su guitarra, una lap steel. A partir de aquí todo es una sucesión de historias cortas en relación con el amor por la música, lo que esta transmite y con un modelo distinto por ocasión como protagonista.
Aunque si hay un personaje que capta especialmente nuestra atención es Hikako/Mitsuko Hida, una chica joven y muy intrépida, que marcará un antes y un después en las vidas de Malcom y Angus y cuya sorpresa os reservamos para la lectura.

Estructura
La obra se compone de distintas historias cortas con personajes que normalmente gozan de una única aparición. Aquí lo fundamental no son las caras, es la motivación y el amor que hay detrás de cada guitarra que hace acto de aparición.
Aspectos técnicos
Tal y como caracteriza al dibujo de Tsutomu Takahashi, las viñetas son claras, teniendo muchas veces primeros planos magníficos, tanto de los distintos gestos de los personajes como de las guitarras y los elementos de las mismas que aparecen a lo largo de la historia.
Alterna muy bien la claridad de las caras y de los ambientes con la oscuridad cuando quiere enfatizar algo. Son líneas simples y directas, no hay garabato, es todo muy marcado y decisivo. Complementa perfectamente el tempo de la narración, es un dibujo rápido pero muy marcado en su ejecución y en sus pausas correspondientes. Exactamente igual que cuando aparecen páginas en las que no se dice nada y leemos a pura imagen. Los dibujos vibran tanto que prácticamente podemos oírlos sin ningún problema.
Una buena y magistral clase de música
Tsutomu Takahashi es un gran melómano y en esta obra hace el mejor despliegue de su pasión. Con capítulos titulados ingeniosamente igual que las guitarras que aparecen, con explicaciones de la producción del sonido o los componentes de la guitarra… Todo es un maravilloso y didáctico despliegue cultural.
A ello se le suman los guiños visuales o en las propias conversaciones a grandes grupos del rock como Black Sabbath, AC/DC, KISS, Aerosmith, Led Zeppelin… Y estas son solo unas pocas referencias de las muchas que aparecen a lo largo de este primer tomo.
Al apartado visual hay que sumarle la riqueza de mencionar fechas de conciertos. Cualquier fan de la música no va a parar de relamerse los labios con lo que va a disfrutar de todo el amor con el que está hecho este manga, se siente prácticamente en cada página.

Al excelente dibujo de los mejores sueños húmedos de cualquier aspirante a guitarrista, con bellos y sugerentes trazos de nuestras queridas Les Paul o Fender Stratocaster, se le suma un énfasis pedagógico. Nos explica trastes, pastillas, cejilla…
Queda claro que es una obra que el autor hace por gusto, deleitándose, y donde es evidente que aquí la fuente de información absoluta es él mismo. Pero esto no es solo imagen y sonido, aunque aquí por desgracia este último sea mudo. Queda aún la mejor lección de la que puede gozar una clase de música.
¿Qué es la música para nosotros? ¿Qué queremos contar? ¿Y cómo? A través de los sucesivos personajes asistimos a distintas interpretaciones del concepto a través de la alegoría de la guitarra. Hay quien la ve como una pura herramienta, hay quien la entiende como una extensión de sí mismo. Otros la entienden como una entidad propia y con su personalidad correspondiente.
El manga tampoco se remite únicamente al rock más «clásico», entendiéndose «clásico» como más popular a ojos del público y aquel que pueda abarcar aproximadamente el período de los 70-80, sino que aparecen también figuras más contemporáneas. Es una obra que ama al rock en todas sus versiones, épocas y subgéneros, sin discriminar.
Pues al final es uno de los mensajes más fundamentales de la obra, abrazar a cada guitarra en su estilo y en su historia. Sin modificar, aceptando y amando lo que es, sin más vuelta de hoja. Es una obra donde las emociones gozan de un peso muy grande, y donde abunda la «poesía» de la vida y la reflexión.
Todas las vivencias son humanas, realistas y tocan algo dentro de nosotros. Aunque desde luego si hay un personaje que coge más trozo de la tarta por tener más construcción es Hikako. Hikako para una servidora se siente como la plena reencarnación de su adolescencia.

Impresiones y reflexiones personales
Guitar Shop Rosie es una carta de amor a la música, a la vida y seguramente a luchar y nunca olvidar nuestros sueños, porque nunca es demasiado tarde para ir plenamente a por ellos y hacerlos realidad. Y tiene un mensaje muy bonito, no hace falta ser una superestrella ni tan siquiera el que mejor canta o toca para vivir la música.
Simplemente, hace falta vivir, vivirla, disfrutarla. A veces el mejor secreto para ser feliz es simplemente ser, estar. Y es precisamente una de las moralejas tan bonitas que tiene esta obra. Tiene el mismo encanto que volver a desempolvar un vinilo o un cassette de tu casa y que suene la música de tu infancia, de tu adolescencia y que recuerdes que sigues siendo ese chaval o esa chavala.
Es alimentar las inspiraciones de uno aunque a veces vivamos atrapados en un curro de mierda o no seamos lo «grandes» que soñábamos ser de críos. Todos tenemos un momento de ser nuestra propia estrella del rock and roll. El triunfo está dentro de uno mismo, en ningún otro lugar.
Hay quien decía que somos lo que comemos. Pero también somos la ilusión que nos dejamos vivir. Y es un espíritu que nos encarnan muy bien Angus y Malcom, nuestros coprotagonistas y que todos sabemos que es un guiño muy evidente a nuestros queridos hermanos de AC/DC. No siempre ser millonario es tener mucho dinero en la cuenta aunque haga falta para vivir. La vida va de buscar ese algo más. Igual que hace este manga.
Conclusiones finales

Guitar Shop Rosie es un manga que parte con mucha energía y que no viene a contarnos una «gran historia», pero que, paradójicamente, lo termina siendo por la humildad y por la fuerza vital con la que parte. Viene a contarnos la gran hazaña del día a día y de vivir el corazón, y lo consigue con creces. Como escribió KISS: «I was made for lovin’ you».
Nosotros por nuestra parte solo podemos decir que tenemos muchas ganas de descubrir cómo sigue esta historia y con cuántas guitarras y referencias va a seguir deleitándonos. Y aprovechamos desde aquí para sugerir que le vendría como púa en mano una buena adaptación animada.
Estamos en una época en la que tenemos unos cuantos animes musicales y con canciones muy potentes, pero es que esta historia no es musical, es pura música. La ama desde dentro y nos la canta. Lo único que aún puede mejorar más esta historia es que viniera con un código QR para poder escuchar una playlist de todas las canciones de los grupos mencionados. Sí, servidora se ha tomado la molestia de hacer una propia.
Esperamos que os animéis a rockear con nosotros a ritmo de dinámicas páginas y que, si es así el caso, nos lo hagáis saber tanto en comentarios como por redes sociales para poder posar todos con buenos cuernos y unas atrevidas lenguas fueras. ¡Besitos y larga vida al rock and roll, muchachos! ¡Yeeeeeeeeeeeaaaaah!


























