¡Bienvenidos de nuevo, queridísimos lectores de Hanami Dango! Hoy hemos querido pasarnos por aquí para presentaros nuestra reseña de Betwixt: Una antología de manga de terror. Se trata de una recopilación de historias cortas que exploran el terror, el horror psicológico y lo sobrenatural. Se compone de seis relatos realizados por varios autores, tanto japoneses como estadounidenses.
La edición está maravillosamente cuidada y el concepto nos ha parecido de lo más original. La mitad del volumen se lee en sentido oriental y la otra mitad en sentido occidental. De esta manera, se juega también con el título de la obra. Tal como explica Junji Ito en el prólogo, Betwixt es una palabra que aunque hoy se considera arcaica, significa algo así como «entre» o «en medio». ¿Cuál podrá ser el horror que se esconde en el medio de la obra?

Título: Betwixt: Una antología de manga de terror.
Autores: Shima Shinya, Aki Shimizu, Ryo Hanada, HuaHua Zhu, Michael W. Conrad, Becky Cloonan, Sloane Leong, Leslie Hung.
Traductor: Marc Bernabé.
Fecha de publicación: 05-03-2026.
Editorial: Distrito Manga.
Páginas: 224. B/N. Tamaño 151 mm x 216 mm.
Género: terror, sobrenatural, horror psicológico.
Demografía: seinen.
Precio: 19,95 €.
Formato: tapa dura.
Ocho creadores de manga de Japón y Estados Unidos nos presentan una muestra internacional de terror. Recopiladas por primera vez en Betwixt: Una antología de manga de terror, estas seis historias cortas revelan el miedo universal al espacio liminal entre lo conocido y lo desconocido. ¿Te atreves a cruzar esa frontera?
Incluye historias de una variedad de creadores galardonados y populares, además de un prólogo y una portada exclusiva del autor superventas Junji Ito. Ryo Hanada, Aki Shimizu y Shima Shinya narran historias japonesas únicas sobre fantasmas y criaturas que coexisten con nosotros. El dúo creativo estadounidense Becky Cloonan y Michael Conrad, junto con el dúo Leslie Hung y Sloane Leong y la prometedora creadora Hua Hua Zhu, completan la antología con relatos que te helarán la sangre.
Dulce introducción al terror
No habría manera de comenzar una reseña de Betwixt: Una antología de manga de terror sin mencionar que la participación de Junji Ito no es un simple reclamo comercial; es el alma que envuelve el proyecto, aportando una atmósfera de inquietud sagrada que solo el maestro del horror japonés podría lograr. El prólogo es una auténtica carta de amor al género. Tanto la portada como la contraportada transmiten una sensación de vértigo existencial, funcionando como reflejo inexacto la una de la otra.
En cuanto este tomo cayó en nuestras manos, nos sentimos como si nos encontrásemos ante un ritual de paso, una antesala que nos demuestra que el horror es un lenguaje universal capaz de unir a creadores de lugares tan lejanos y tan culturalmente diferentes.

Publicado en España por Distrito Manga, este volumen propone una experiencia poco habitual dentro del género: seis relatos de terror creados por autores japoneses y estadounidenses que no solo dialogan a nivel narrativo, sino también cultural. El doble sentido de la lectura convierte la propia lectura en una metáfora del concepto que da título a la obra: estar «entre» dos mundos.
Lejos de ser una simple recopilación de historias independientes, Betwixt construye un recorrido que explora distintas formas de entender el miedo. Desde el terror sugerente y casi folclórico hasta el horror psicológico más íntimo, cada relato aporta una mirada distinta sobre aquello que nos inquieta cuando la realidad deja de resultar completamente segura.

Con un prólogo firmado por el grandísimo maestro Junji Ito —por todos es sabido: una figura imprescindible del terror contemporáneo—, la antología invita al lector a adentrarse en un espacio donde las fronteras culturales, emocionales y sobrenaturales comienzan a desdibujarse. Porque, al final, el verdadero horror quizá no se encuentre en un lado u otro… sino justo en medio.
Para llevar a cabo esta reseña de Betwixt: Una antología de manga de terror hemos pensado en hacer una pequeña presentación de cada relato. Os hemos preparado este aperitivo para que vayáis abriendo boca.
«Kamei» – Ryo Hanada

El volumen abre su vertiente japonesa con «Kamei», un relato que bebe directamente del folclore japonés para construir un terror profundamente atmosférico. Ryo Hanada recurre a la figura del kappa —criatura acuática tradicional del imaginario japonés— pero lo hace alejándose del enfoque puramente monstruoso para explorar algo mucho más incómodo: la frontera difusa entre víctima y amenaza.
La historia sigue a un joven que, tras ahogarse, despierta atrapado en un extraño encuentro con una niña aparentemente poseída por esta entidad acuática. Desde el principio, el relato juega con la sensación de indefensión, situando al lector en un espacio ambiguo donde nunca queda claro quién controla realmente la situación ni cuáles son las reglas que rigen ese mundo.
Lo más interesante de «Kamei» es cómo el horror evoluciona hacia la compasión. Hanada introduce progresivamente el pasado de la niña, transformando lo que parecía una historia clásica de yokai en una tragedia humana marcada por el abandono y el dolor. El miedo no proviene únicamente de la criatura, sino de la comprensión gradual de su origen.
Como apertura del lado oriental, funciona especialmente bien porque establece una idea clave de Betwixt: el terror nace precisamente en ese «entre» emocional donde monstruo y humano dejan de ser categorías opuestas.
«Film Ephemera» – Aki Shimizu

En «Film Ephemera», Aki Shimizu propone un terror más introspectivo y melancólico, centrado en la obsesión. El protagonista es un ayudante de mangaka con la inquietante habilidad de percibir fantasmas, una premisa que mezcla lo cotidiano con lo sobrenatural desde sus primeras páginas.
El relato construye su tensión a través del vínculo entre cine y espectralidad. El póster de una película se convierte aquí en una puerta hacia presencias reales. A medida que avanza la narración, la obsesión del protagonista comienza a atraer algo que parece alimentarse precisamente de su fascinación.
Shimizu apuesta por un horror silencioso, casi contemplativo. A la vez que podemos encontrar grandes sobresaltos, existe en este relato una sensación constante de invasión progresiva. El dibujo refuerza esta idea mediante composiciones cargadas de inquietud, donde los espacios parecen observar al personaje de la misma manera en que él trata de ignorar a los espíritus.
El resultado es un relato que destaca por su atmósfera y por una inquietud persistente que permanece incluso tras terminarlo, funcionando como una reflexión sobre cómo nuestras obsesiones pueden terminar mirándonos de vuelta.
«La ventana» – Shima Shinya

Probablemente uno de los relatos más efectivos en términos de tensión pura, «La ventana» de Shima Shinya explota un miedo universal: el peligro de mirar aquello que sabemos que no deberíamos mirar. Además, en esta ocasión, el dibujo, en apariencia más simplista, resulta especialmente efectivo.
La historia comienza de forma aparentemente trivial cuando un hombre está a punto de abandonar el apartamento barato en el que vive. Sin embargo, al explicarle a su hermana que el apartamento tiene una ventana que no tiene permitido mirar, desencadena una regla tan sencilla como aterradora y que se convierte en una maldición: quien mire por ella será perseguido por una mujer fantasmal que se acercará un poco más cada vez.
El relato funciona gracias a una estructura casi ritualista. Cada mirada supone un avance inevitable del horror, generando una tensión acumulativa que recuerda a las leyendas urbanas japonesas. Shinya domina el ritmo narrativo, utilizando la repetición para convertir la anticipación en el verdadero motor del miedo.
Lo más perturbador es la inevitabilidad del proceso: el terror no llega de golpe, sino que avanza lentamente, obligando tanto al personaje como al lector a participar activamente en su propia condena. Es, quizá, el relato que mejor ejemplifica el terror psicológico característico del manga japonés contemporáneo.
«Nunca se fue» – Michael W. Conrad y Becky Cloonan

A partir de aquí, nuestra reseña pasa al lado occidental de Betwixt: una antología de manga de terror. Esta mitad se abre con «Nunca se fue», una historia escrita por Michael W. Conrad y Becky Cloonan, que apuesta por un terror más emocional y contenido, profundamente ligado a la culpa y al paso del tiempo.
El relato sigue a dos antiguos amigos que se reencuentran tras trece años. El amigo desaparecido decide acompañar al otro a pescar sobre un lago helado. Desde sus primeras páginas se percibe una tensión latente entre ambos, construida a base de silencios incómodos y conversaciones incompletas. El descubrimiento que uno de ellos realiza bajo el hielo introduce un elemento perturbador que transforma el reencuentro en algo mucho más inquietante.
A diferencia de los relatos japoneses, aquí el horror se construye desde lo humano antes que desde lo sobrenatural. El frío paisaje refuerza la sensación de distancia emocional entre los personajes, mientras el misterio avanza lentamente hacia una revelación que cuestiona la naturaleza misma de la memoria y la identidad.
«Nunca se fue» destaca especialmente por su tono melancólico y por un terror que no busca sobresaltar, sino incomodar. Es una historia que deja poso, funcionando casi como una reflexión amarga sobre aquello que creemos haber dejado atrás… y que quizá nunca se fue realmente.
«Espejito, espejito» – Sloane Leong y Leslie Hung

Con «Espejito, espejito», Sloane Leong y Leslie Hung exploran uno de los miedos más universales del ser humano: enfrentarse a una versión idealizada de uno mismo.
La protagonista, Katherine, descubre un extraño espejo en el ático de su abuela del que emerge un doppelgänger aparentemente perfecto. Lo que comienza como una curiosidad inquietante pronto se transforma en una amenaza directa cuando esta versión «mejorada» empieza a ocupar su espacio, sus relaciones y, progresivamente, su identidad.
El relato utiliza el horror como metáfora de la inseguridad personal y la presión por cumplir expectativas imposibles. Más que una historia de sustitución sobrenatural, «Espejito, espejito» funciona como una crítica sobre la autoimagen y el miedo a no ser suficiente, temas muy presentes en la sensibilidad contemporánea occidental.
Visual y narrativamente, el ritmo es más directo y explícito que en los relatos japoneses, apostando por una progresión clara hacia el conflicto. Esa claridad narrativa convierte la historia en una de las más incómodas a nivel emocional, a pesar de que en un principio, pueden apreciarse tintes quizá un poco infantiles.
«Sombra» – HuaHua Zhu

El cierre del lado occidental llega con «Sombra», de HuaHua Zhu, un relato que combina terror sobrenatural con drama psicológico para abordar temas como el aislamiento y el acoso escolar—y el relato que más ha gustado a esta humilde redactora—.
La protagonista es una niña solitaria que encuentra consuelo en un gato negro callejero. Sin embargo, pronto queda claro que el animal no es una simple mascota: su presencia comienza a materializar las emociones reprimidas y las pesadillas de la niña, difuminando la línea entre protección y amenaza.
Lo más interesante del relato es cómo transforma el horror en una extensión emocional del personaje. La criatura funciona tanto como refugio frente al dolor como manifestación de sus impulsos más oscuros, creando una ambigüedad constante sobre si aquello que ocurre es sobrenatural o una proyección psicológica.
«Sombra» cierra la antología con un tono especialmente introspectivo, dejando al lector con una sensación incómoda pero profundamente humana. Más que miedo inmediato, provoca una inquietud persistente que conecta perfectamente con la idea central de Betwixt: el terror surge precisamente en ese espacio intermedio donde emoción y realidad se confunden.
Entre dos formas de entender el horror: Oriente y Occidente

Antes de comenzar esta reseña, ya teníamos claro que uno de los mayores aciertos de Betwixt: una antología de manga de terror no reside únicamente en reunir autores de distintas procedencias. Su as en la manga está en cómo utiliza su propia estructura física para dialogar sobre las diferencias culturales en la forma de concebir el miedo. El hecho de que el volumen pueda leerse desde ambos extremos —siguiendo los sentidos de lectura japonés y occidental— convierte la experiencia en algo más que narrativo: también es simbólico.
Los relatos japoneses destacan por un terror basado en la atmósfera y la inevitabilidad. Historias como «Kamei» o «La ventana» construyen el miedo a partir de silencios y presencias que se acercan lentamente. El horror no necesita explicarse del todo; al contrario, su fuerza nace precisamente de aquello que permanece ambiguo. Esta aproximación conecta con una larga tradición del terror japonés, donde lo sobrenatural convive con lo cotidiano sin necesidad de justificación racional.
Por contraste, los relatos occidentales tienden a centrar el miedo en conflictos emocionales más explícitos. En «Nunca se fue» o «Espejito, espejito», el horror surge directamente de las relaciones humanas, la identidad o la culpa personal. Lo sobrenatural actúa como catalizador de problemas internos ya existentes.
Sin embargo, la antología evita caer en un conflicto entre ambos enfoques. A medida que avanzamos en la lectura nos damos cuenta de que las fronteras comienzan a difuminarse. Los relatos japoneses revelan profundas emociones humanas bajo su simbolismo, mientras que los occidentales adoptan progresivamente una inquietud más abstracta y sugerente. Es ahí donde el título cobra pleno sentido: el lector queda situado «entre» dos sensibilidades distintas que, en el fondo, comparten el mismo origen emocional.
Conclusión: el miedo que habita en el «entre»

El prólogo de Junji Ito funciona como una clave esencial para entender la propuesta de Betwixt. Más que presentar simplemente los relatos, Ito reflexiona sobre la incomodidad de los espacios intermedios: aquello que no pertenece completamente a un lado ni al otro, y que precisamente por ello genera inquietud.
La antología recoge esta idea tanto en su contenido como en su formato. Cada historia explora una frontera distinta: entre humano y monstruo, entre recuerdo y realidad, entre identidad propia y reflejo ajeno. Incluso el propio tomo se convierte en una metáfora perfecta de la esencia del concepto de Betwixt. Te obliga a decidir desde qué lado comenzar y te recuerda constantemente que cada una de las partes es la mitad de un todo.
Uno de los aspectos más destacables del volumen es su coherencia temática pese a la diversidad de los autores. Lejos de sentirse como una recopilación dispersa, las seis historias dialogan entre sí creando un recorrido emocional progresivo que abarca desde el folclore y la sugestión hasta el horror psicológico más íntimo.
Además, la cuidada edición publicada por Distrito Manga refuerza esta intención conceptual, convirtiendo el volumen en una experiencia de lectura consciente y casi interactiva. No solo se leen historias de terror: se experimenta el propio acto de estar «en medio». Y, honestamente, nos ha parecido divertidísimo.

En definitiva, Betwixt: Una antología de manga de terror es una antología que demuestra cómo el terror trasciende fronteras culturales sin perder sus matices particulares. Sus relatos pueden diferir en tono y enfoque, pero todos comparten una misma verdad incómoda: el miedo más persistente no surge de lo absolutamente desconocido, sino de aquello que reconocemos parcialmente… justo antes de comprenderlo del todo. ¿Ya le habéis dado una oportunidad? Estamos deseando leer vuestros comentarios, ya sea por aquí o a través de nuestras redes sociales. ¡Un abrazo, queridos lectores de Hanami Dango!


























