Muy buenas, queridos lectores de Hanami Dango. Hoy os traemos una recomendación ideal para aquellos amantes del género zombie, pero que están cansados de lo mismo de siempre: Inmortalidad y castigo, una obra cargada de debates morales, existencialismo y, por supuesto, mucha mucha sangre.

Título: Inmortalidad y castigo.
Autor: Kentaro Sato.
Traducción: Bernat Borràs.
Editorial: Arechi Manga
Género: shonen, terror, gore.
Páginas: 208 páginas en B/N. 128×182 mm.
Precio: 9,95€.
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Inmortalidad y castigo es la segunda obra serializada de Kentaro Sato, un autor que debutó con una historia corta titulada: Kui King Omega, y que saltó a la fama con Mahou Shoujo of the End. El equipo de Arechi Manga ha sido el encargado de traernos esta colección cerrada en Japón con 8 tomos, de los cuales para noviembre ya podremos disfrutar de los dos primeros. Una cantidad bastante asequible y que no puede faltar en nuestras bibliotecas personales.

La trama comienza con Fumito, un joven que, además de esconder un oscuro pasado, se dedica aparentemente a la prostitución. Nada más terminar sus servicios, y aún en la cama del Love Hotel, descubre por televisión que toda Japón está siendo víctima de un apocalipsis zombie. Tanto Fumito, como el resto de huéspedes del hotel, se verán obligados a sobrevivir. Hasta entonces, todos están encerrados en sus respectivas habitaciones y problemas personales, pero cuando la muerte acecha, ningún lugar es seguro.


Este primer volumen es un claro ejemplo de cómo debería ser el inicio de una obra. Mucho ritmo, muchas preguntas y una historia que no se queda a medias tintas. Si bien la información sobre el virus de momento es escasa, este primer tomo prefiere centrarse en la introspección de sus protagonistas y el giro que están a punto de sufrir sus vidas. Por momentos este concepto puede recordar a Zoom 100, donde el fin del mundo es para algunas personas una liberación o la posibilidad de empezar de nuevo.

De momento hemos descubierto tres habitaciones. En la primera Fumito tiene un conflicto muy siniestro y muy difícil de evangelizar. Él mismo es consciente de las atrocidades que cometió y que debe vivir para seguir siendo castigado por la culpa. Por otro lado tenemos a Mei, una idol que ha sido una marioneta de productores y fans, perdiendo completamente su identidad y las ganas de vivir. Y por último Kamegaoka y Misawa, dos limpiadores del love hotel. Siendo el primero un chico bastante pasota y despreocupado, contrastando con una madre de dos hijos que está dispuesta a abandonar el hotel e ir en busca de sus pequeños.

A pesar de todo el caos, la barbarie y las vísceras presentes en cada página, el verdadero terror se encuentra en los sentimientos de cada una de las habitaciones. El sufrimiento se ve reflejado en la mirada de cada personaje al pararse a reflexionar en qué los ha llevado hasta allí, hasta un hotel en el que no se reconocen a sí mismos y parecen haberse perdido por completo. Afortunadamente no hay problema que cien zombies dure. ¿O el dicho era diferente?

Otro elemento diferenciador es que en esta ocasión, además de por mordiscos, el virus se transmite por vía aérea. A priori puede no parecer algo llamativo, pero es algo que de seguro se explorará más adelante y que dará mucho juego conforme avancen los capítulos. Por ahora, como si estuviéramos en 2019, los huéspedes están usando mascarillas y el papel higiénico está desapareciendo de los supermercados.

Centrándonos más en lo visual, el arte es una maravilla. El diseño de los zombies es increíblemente detallado y consigue transmitir auténtico horror en cada trazo. La acción y el movimiento están tan bien dibujados que parecen dar vida a estos no muertos. Una de las mejores escenas del manga es en la que Fumito ve un vídeo viral de uno de los primeros ataques. El estilo y la brutalidad de esas páginas consiguen elevar la calidad del manga y posicionarlo como una gran promesa dentro del género.

Por otro lado, y teniendo en cuenta el panelling, a nivel narrativo es imposible no destacar la parte del zombie de la habitación 602. La forma en la que conocemos el backstory de Mei alternándose con el presente, es de un gusto exquisito. Estamos impacientes por conocer más sobre este personaje, que además protagonizará la portada del siguiente número.

Después de leer estos primeros cuatro capítulos os podemos asegurar que estamos ante una de esas series que son adictivas, una de esas que una vez empiezas, no puedes parar hasta devorar el último volumen. Kentaro Sato ha logrado encontrar frescura en un subgénero repleto de obras, y lo ha hecho a base de profundidad, un arte bellísimo y una exploración de la miseria humana. Porque si el mundo fuera a acabar y te pillara encerrado en una habitación de hotel, ¿seguirías queriendo vivir?

Esto es todo por hoy. Estamos deseando saber vuestra opinión de este maravilloso manga. ¿Os ha gustado? ¿Tenéis pensado comprarlo? Podéis escribirnos en la caja de comentarios o en redes sociales. No olvidéis pasaros por nuestro canal de Twitch y nos vemos en la próxima.



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