¡Bienvenidos, lectores de Hanami Dango! Recientemente acabó uno de los animes que han marcado una época en los últimos años: My Hero Academia. Por lo tanto, hemos querido dedicarle un ratito para hablar de lo que ha sido todo el fenómeno, los mensajes que nos deja la obra, qué nos ha parecido el final… ¡Y mucho más!
No vamos a darle más vueltas a la introducción, pues el autor de este artículo seguramente se las apañará para enrollarse más que nadie a lo largo del escrito. Así que vamos allá.
El fenómeno más grande de la última década
My Hero Academia comenzó un 7 de julio de 2014 con el joven Izuku Midoriya buscando hacerse un hueco en una sobrepoblada industria de superhéroes a base de bondad impulsiva y natural. Él no lo sabía, pero iba a protagonizar un manga que iba a estar en el top 10 de los más vendidos año tras año desde el momento de su salto a la animación en 2016.
Para ponernos un poco en situación del tiempo que ha pasado. ¿Cómo estaba el manga-anime en 2014? Pues había pasado un año desde el estreno de la primera temporada de Attack on Titan de la mano de Wit Studio. Por otro lado, durante la misma semana de la publicación del primer capítulo de My Hero Academia se estrenaron grandes series como Tokyo Ghoul, Ao Haru Ride o Akame ga Kill!.
Por supuesto, por aquel entonces nadie en Japón sabía que era Jujutsu Kaisen, Demon Slayer o, si les preguntabas por Chainsaw Man, te habrían descrito a un hombre nórdico con camisa roja de cuadros y tirantes tirando abajo un árbol de forma épica, supongo que de algún vídeo que habrían visto en Youtube el día anterior.

Es innegable que ha pasado mucho tiempo y que My Hero Academia ha sido un fenómeno sin igual en los últimos años. Para toda esa generación de otakus que nacimos a principios del siglo XXI, este es el shōnen con el que hemos crecido. Ha sido nuestro Dragon Ball, nuestro Bleach o nuestro Naruto. Obviamente, sin entrar a comparar las obras, simplemente como fenómenos de una generación.
Todos los que nacimos en esa época hemos crecido y evolucionado junto a Deku y compañía. Incluso muchos descubrimos el anime y el manga gracias a My Hero Academia. Por lo tanto, es inevitable que para muchos el final de esta serie signifique el final de una etapa y hay que verlo como tal. Sin embargo, ¿ha estado la obra a la altura del fenómeno?
Los orígenes de My Hero Academia
Desde el primer momento Horikoshi lo tuvo claro: iba a escribir una oda a los cómics de superhéroes (Marvel, DC… y tantos otros). Esto ya de por sí distancia por completo a My Hero Academia del resto de mangas populares, porque toma de base una cultura, una temática y un contexto muy distinto a los demás.
Las referencias a la industria de viñetas a color se hace evidente conforme pasa la serie. Primero All Might nombrando sus técnicas como lugares de Estados Unidos (donde empezó toda la industria de los superhéroes que hoy en día conocimos) y portando los colores de su bandera. Luego podemos ver a Deku desbloquear más dones y usar el látigo negro como las telarañas de Spiderman o incluso llegar a desarrollar un “sentido arácnido”. Pero al final se hace todavía más evidente cuando conocemos el origen de los dones A.F.O. y O.F.A. y que sus dueños originales eran dos hermanos solitarios que encontraban su refugio leyendo cómics de superhéroes. Uno de ellos era fan de los buenos y otro de los malos, y con ello comenzó la historia de My Hero Academia.
Asimismo, desde hace ya varias temporadas fuimos avisando de que Horikoshi estaba preparando el terreno para un final al más puro estilo crossover de los Vengadores. Es decir, unos últimos compases con decenas de personajes con momentos overpowered repentinos en pro de la epicidad y la emoción.

Algunos ejemplos son Monoma, Aoyama, Shinso, Hagakure… y tantos otros. ¿Quién diría en el momento de su presentación que iban a tener un rol importante en el último arco de la historia? ¿Y por qué tienen esos momentos en pantalla que le dan el protagonismo que nunca han tenido? Pues es muy simple, porque estamos en una historia basada en los cómics de superhéroes.
Vamos a poner un ejemplo de un evento muy muy popular: el final de Vengadores: Endgame. La escena final de los portales fue un fenómeno que atropelló con todas las tendencias, cuando empezaron a aparecer decenas y decenas de personajes irrelevantes que sumaban epicidad al momento en el que los héroes le daban la vuelta a la situación y que hacían al público de todo el mundo levantarse de sus asientos y gritar de emoción. ¿Necesitas en esa escena a todos los soldados de Wakanda o al maldito Howard el pato que no había salido todavía casi nada? Pues sí que los necesitas, porque este es un elemento narrativo habitual en este tipo de tramas: olvidarse de la lógica y simplemente hacerlo lo más épico posible.
Salvando las distancias, Horikoshi ha querido hacer esto con el tramo final de su historia y lleva años preparándolo. ¿Crees que hay muchos personajes que podrían no haber aparecido y que solo son relleno? ¿No te ha gustado el enfoque de este último arco? Nos parece totalmente entendible, pero es indudable que es algo que el autor quería desde el principio y sabiendo el homenaje que estaba haciendo es algo también muy entendible.
El ritmo y el enfoque de la última temporada del anime
Tras ver acabar la temporada 7, bastaba con echar un vistazo al manga para ver que el orden de los acontecimientos se había cambiado y que el contenido restante no era suficiente para una temporada de 11-13 episodios y que en algún sitio tenían que meter algo de relleno.

De esta forma, el enfoque de Bones ha sido estirar el chicle para añadirle mucho más dramatismo, emoción y subir la intensidad de la epicidad al máximo. Todo esto ha ido centrado en pro de un sentimiento muy evidente: la nostalgia.
Asimismo, Bones decidió que el público objetivo de esta última temporada iba a ser ese fan acérrimo que lleva años siguiendo My Hero Academia, pues es evidente que se propusieron sacarle hasta la última gota de lágrimas a todos aquellos que han vivido esta obra al máximo.
¿Cuál ha sido el pago que han hecho a cambio? Que el fan más casual haya podido aborrecer esta última temporada por el ritmo de los sucesos. Por lo tanto, entendemos perfectamente a todos aquellos que hayan podido vivir esta última temporada de forma mucho menos emocionante y que incluso hayan acabado insatisfechos con la misma.
Sin embargo, es evidente que Bones consigue lo que quiere, que es darle el máximo protagonismo a los personajes más importantes de los últimos compases: Deku, All Might, Shigaraki, A.F.O. y Bakugo.
Es innegable que Bakugo explotó internet con esos espectaculares episodios 4 y 5. De hecho, recordemos que originalmente el final del manga iba a ser el de la película My Hero Academia: El despertar de los héroes y que Horikoshi y compañía han logrado darle esa importancia a la dupla Bakugo-Deku pese a eliminar el O.F.A. de por medio, centrándose solo en su relación e historia.

Por otro lado, el veterano All Might tiene momentazos en los primeros compases de la obra y funciona a la perfección como telonero de todo lo que está por venir.
Es cierto que A.F.O. deja un poco que desear como villano principal, pues el aura de terror que infunde en su versión prime es indudable, pero que Bakugo le plante cara recién vuelto de la muerte es algo bastante injustificable. Sin embargo, el villano por excelencia tiene el protagonismo que también necesitaba.
Su sucesor Shigaraki tiene la redención final que nos podíamos oler y, aunque no esté ejecutada del todo bien por ser algo que aparece a última hora porque patata, con ella logró tener ese desarrollo final que también necesitaba el personaje. Aunque es innegable que este antagonista está desaprovechado por todos lados y con el final se puede finalmente confirmar.
Finalmente, Deku se logra convertir en el icono que siempre estuvo destinado a ser. Nos deja mensajes importantes que analizaremos más adelante y se mantiene fiel al personaje que fue desde el principio, mostrando así una madurez apegada al sentimiento que le convirtió en el héroe número 1.
Sin embargo, al estirar tanto el chicle, los fallos de la obra salen a la luz de forma más evidente. Por ejemplo, Horikoshi, pese a los oscuros amagos que había hecho en la recta final de la obra, se decide por hacer un final demasiado happy ending. Que Edgeshot siga completamente vivo, pese al «sacrificio» que hizo por Bakugo, hace que la resurrección de este sea un deus ex machina en toda regla. Y el dios de las explosiones parece absoluta y completamente inmortal porque le apetece a la obra y por absolutamente nada más.

En fin, es innegable que el final de My Hero Academia ha dejado muchos sucesos que podrían haber sido muy mejorables y esto no es algo por lo que se deba escurrir el bulto. Sin embargo, también nos deja muchos mensajes importantes que debemos analizar.
El final de una etapa
Más allá de los sucesos de la última batalla, tenemos un epílogo final en el que no se ha escatimado en tiempo invertido, pues ya casi es un arco nuevo. Sin embargo, no lo vemos como algo negativo pues de esta forma se nos permite ver el final de los personajes que llevan tanto tiempo acompañándonos.
Es cierto que se echa en falta ver un poco más de la vida de los héroes como adultos. Pero por suerte ya se ha anunciado el episodio especial que se estrenará en mayo y que adaptará lo poquito que queda del manga.
Que el final esté marcado por el hecho de que Deku pierde su don nos parece una idea muy buena porque demuestra que no necesitamos algo especial del destino para hacer buenas acciones. Además, sirve para cerrar perfectamente el círculo de un joven que ya era un héroe sin todavía saberlo.

Son muchos los mensajes que nos deja el final de My Hero Academia y todos ellos son muy importantes puesto que giran en torno a un mismo sentimiento: la bondad. Vamos a analizarlos.
All Might nos demuestra con las técnicas de su armadura final que debemos confiar y aprender de los que nos rodean. Todo el mundo tiene algo que merece ser aprendido y eso no es algo que dependa de la experiencia. Asimismo, Endeavor nos enseña que nunca debemos perder de vista a quienes nos rodean y que tenemos que preocuparnos por ellos.
Aunque evidentemente es el protagonista Deku quien nos deja más mensajes. Para empezar, nos dice que no necesitamos tener un don especial de nacimiento para poder ser unos buenos líderes. Basta con esforzarse al máximo y hacerlo todo con una sonrisa. De esta forma, no somos lo que nacemos siendo sino que somos lo que decidimos ser durante nuestro camino.
Y el más importante: todos podemos ser el héroe número 1. Simplemente debemos tener interiorizada la actitud de que no hay que dudar a lanzarse para ayudar a alguien. Hagamos todo con la mejor intención posible y comencemos a crear una red de bondad a raíz de nuestro círculo cercano. No necesitamos ser un símbolo de la sociedad, basta con ser nuestro propio símbolo. Nuestros seres queridos nos apoyan, así que devolvámosles ese sentimiento mediante nuestro esfuerzo a ser cada día mejor persona.

En conclusión, es muy importante mirarnos a nosotros mismos sin perder de vista las preocupaciones de los que nos rodean. Hagamos todo con una sonrisa y tratemos de transmitir algo tan importante y olvidado como la bondad. No intentemos pisar al de al lado para escalar nosotros, sino que dediquemos unos pocos minutos de nuestro tiempo para ayudarle a llegar a donde nosotros y aprender junto a él.
Parece algo absurdo y demasiado metafórico, pero mejor simplemente tratar de interiorizarlo y aplicarlo en nuestro día a día.
Por último, el autor de este escrito (y de la mayoría de los relacionados con My Hero Academia en Hanami Dango) quiere aprovechar un hueco en este análisis para escribir una carta personal al anime que le introdujo en el mundo del manga y el anime. Te invitamos a leerla si tú también has crecido junto a My Hero Academia y a que nos compartas tus sentimientos sobre la obra en nuestras redes sociales o en comentarios.
Carta personal
My Hero Academia fue el anime que me hizo enamorarme de todo este mundillo. Sin él no me habría animado a descubrir qué era eso del manga, no habría sentido la pasión necesaria para unirme a Hanami Dango (y no estaría ahora mismo escribiendo esto), con todo lo que esa decisión ha significado para mí.
Imagino que todos los que estamos leyendo esto somos muy fans del anime y el manga, en general. Todos hemos tenido un inicio marcado por las obras populares en la época en la que descubrimos todo y recordamos con añoranza aquellos primeros pasos que dimos dentro de descubrir nuevas obras.

Para mí, todo ese proceso está fuertemente marcado por My Hero Academia, con sus muchas imperfecciones e incontables detalles negativos a juzgar, sigue siendo el shōnen de toda una generación: nuestra generación.
Hemos conocido muchas más obras, nos hemos enamorado de otros géneros y hemos evolucionado como personas. Sin embargo, una parte de nuestro yo más joven seguía siempre presente por seguir los pasos de Deku y compañía año tras año. Por suerte o por desgracia, eso ya ha acabado. Al menos para mí, con el final de My Hero Academia siento que es también el momento de decir adiós a aquel adolescente que estaba todavía descubriendo lo que era el anime.
Gracias a My Hero Academia mi vida ha cambiado a mejor. Gracias a esta obra conozco a los increíbles compañeros de Hanami Dango que ya puedo llamar amigos que siempre formarán parte de mí. Y, por supuesto, eso me ha abierto la puerta a conocer a toda una maravillosa comunidad de anime y manga. Si alguien está leyendo esto y me ha conocido gracias al anime y al manga, ha sido gracias a que My Hero Academia me hizo apasionarme por este mundo.
Experiencias que he vivido y que hoy considero de las más valiosas de mi vida no habrían sido posibles sin esta obra. Divulgar esta preciosa comunidad, entrevistar a mis grupos musicales y mangakas favoritos de Japón y conocer a tantísima gente que forma una parte importante de mi vida es y será gracias a My Hero Academia.
Más allá de la enorme nostalgia, quiero tomar el mensaje de Horikoshi y mirar al futuro. Sin darme cuenta (no hasta que me he parado tras el final a recapacitar sobre ello) My Hero Academia me ha enseñado mucho a ser una mejor persona. La importancia de saltar a la ayuda de alguien sin pensarlo y la relevancia de la constancia que hay que tener dentro de esa mentalidad día tras día hasta que simplemente sea algo innato en mí es algo que he aprendido con esta obra y que creo que todos necesitamos implementar en nuestra vida.

La lección es muy sencilla: todos podemos ser el héroe número 1. Todos tenemos la capacidad de influir en la gente que nos rodea con actos tan simples como tender la mano o incluso regalar una sonrisa. Una vez todos actuemos de esa forma en nuestro círculo cercano, será cuestión de tiempo hacer que esa red de bondad se expanda, tal y como consiguió Deku.
No quiero engañarme a mí mismo, no soy el nuevo Premio Nobel de la Paz y todavía tengo muchas cosas que aprender como persona. Sin embargo, el mensaje me llegó desde el final del manga y creo que es importante poner en palabras lo que Horikoshi nos ha querido transmitir.
Ahora, con esta carta personal sobre My Hero Academia, se apagan por completo esas ascuas del Quique adolescente que no conocía ni al anime ni a sí mismo. Me enorgullece pensar que tras todos estos años ese chavalín ha mejorado para ser una mejor versión de sí mismo y que ha logrado el impulso que le dio esta obra para poder rodearse de gente maravillosa con la que le llena tanto colaborar día tras día.

Jamás olvidaré el día en el que vi el primer episodio de la serie, jamás olvidaré el momento en el que vi el espectacular episodio 13 de la temporada 4 con un amigo dando botes en casa como locos, jamás olvidaré todas y cada una de las pequeñas lecciones que he aprendido con esta historia… Jamás olvidaré My Hero Academia.
Le doy las gracias a mi yo adolescente que decidió darle play al primer episodio del anime, porque sin saberlo estaba cambiando mi vida por completo para siempre.
Hasta siempre, My Hero Academia
Vamos a concluir ya este artículo y poner punto y final a la historia que nos ha estado acompañando estos últimos años.
My Hero Academia tiene muchas imperfecciones y basta con ser algo objetivo para ver todos los errores que tiene no solo en la trama sino en las actitudes que tiene su autor respecto a algunos personajes. Podemos ser muy fans, pero este tipo de cosas hay que saber verlas y reconocerlas.
Sin embargo, queremos quedarnos con lo bueno de una obra que ha permitido que miles y miles de personas se hayan unido a esta comunidad del manga y el anime. El pibito que defendía a Deku a muerte ha acabado conociendo más géneros y obras y ahora es alguien que está junto a nosotros comentando y disfrutando todo tipo de historias. Tenemos mucha fortuna de poder compartir nuestra pasión con tantas personas.
¿El final de la obra ha estado a la altura de lo que podía ser? Pues posiblemente no, pero sí que creemos que ha estado a la altura de lo que quería ser: un homenaje a los cómics de superhéroes. Más allá de lo que pueda ser My Hero Academia a nivel individual, si lo vemos en el contexto de que quería ser un homenaje que crease un fenómeno, es innegable que la obra ha superado todas sus expectativas con creces.

Por nuestra parte, animamos a todos los que nos estáis leyendo a que sigáis disfrutando y descubriendo el mundo del manga y el anime, porque es una comunidad preciosa. Nosotros estaremos atentos a ver cual es el nuevo shōnen que marca un fenómeno como este y estaremos encantados de que sirva para que mucha más gente conozca todo este mundillo.
Nos despedimos por aquí también de este análisis de My Hero Academia y os recordamos que nos podéis seguir en nuestras redes sociales. Dejemos que la obra caiga en el olvido si hace falta, pero jamás olvidemos el mensaje de bondad y buenas intenciones que nos ha dejado. Nos leemos en la próxima. ¡PLUS ULTRA!



























[…] My Hero Academia: Todos podemos ser el héroe número 1 […]