¡Hola a todos, queridos lectores de Hanami Dango! Hoy estamos aquí para hablar de una obra tan adictiva que es imposible no leerla de una sentada. Nos encontramos ante una historia que sabe perfectamente que incomoda, pero que no tiene la más mínima intención de pedir perdón por ello. Arechi Manga ha sabido muy bien cómo atraparnos convirtiendo esta obra, que en su edición original japonesa constaba de dos volúmenes, en un tomo único. Se trata de Zona de Putrefacción, de Shin Yui, y en esta reseña queremos contaros qué nos ha parecido.

Título: Zona de putrefacción.
Título original: Zanshoku Gaiku.
Autor: Shin Yui.
Traductor: Mónica Rodríguez.
Fecha de publicación: 20-11-2025.
Editorial: Arechi Manga.
Páginas y formato: 348. B/N. Tamaño B6 (128 x 182 mm), tomo doble. Rústica, tapa blanda con sobrecubierta.
Género: body horror, suspense, acción, yuri, horror psicológico.
Demografía: josei.
Precio: 17,95 €.
Fue durante un verano raro en el que no se oía el canto de las cigarras. Empezó de repente.
Yuna, que perdió a sus padres en un accidente, y Airi, cuya relación con los suyos es algo retorcida, son amigas íntimas. Durante el verano de su último año de instituto empiezan a producirse una serie de extrañas desapariciones de trabajadores sexuales en la ciudad. Pronto comienza a circular el rumor de que la causa es una misteriosa infección: una enfermedad que provoca que a esas mujeres les broten erupciones parecidas a ojos por todo el cuerpo, mientras «algo» las devora por dentro.
Airi, que guarda un secreto que no es capaz de contar a nadie, le teme a esta desconocida amenaza… sin saber que no es más que el inicio de un horror aún mayor.
Una obra de terror que retrata la realidad de dos chicas que luchan por sobrevivir.
La historia
Todo empezó muchos años atrás. Una leyenda urbana centrada en un árbol, una batalla cruenta, una misteriosa enfermedad y un mito sobre fertilidad. La forma en que esta leyenda urbana ha ido echando raíces y extendiendo sus ramas hacia el presente es todo un misterio. Pero la realidad es que algo está pasando en Hikariyama y se está entrelazando con las vidas de Yuna y Airi.

Nuestras protagonistas son dos chicas que comparten una íntima relación, además de unos pasados familiares traumáticos. Poco a poco, las noticias de ciertas desapariciones relacionadas con trabajadoras sexuales van haciéndose cada vez más notables. Hasta el punto de que el clima en la clase de Yuna y Airi va acercándose a un punto alto de paranoia. Sobre todo, porque el rumor de cierto secreto que Airi esconde va elevando la tensión entre los compañeros.
Cuando todo estalla frente a nuestras narices, no estamos preparados para la vorágine apocalíptica en la que nos vamos a ver inmersos. A partir de aquí, la historia solo crece y crece y va haciéndose cada vez más y más adictiva. El verano caluroso en el que transcurre esta obra, que combina elementos del yuri con un misterio de lo más tenebroso, es el ambiente ideal para crear una atmósfera opresiva que nos va dejando poco a poco sin aire.
Es una historia que nos sitúa en un entorno aparentemente cotidiano, pero en el que según avanzan los capítulos, también va avanzando la sensación de degradación. Vamos pasando de una convivencia tensa a algo más oscuro, retorcido y peligroso. Algo que hace que ninguno estemos a salvo y que nos irá obligando a plantearnos nuestra propia humanidad. ¿Qué o a quién dejarías atrás con tal de sobrevivir?
Apartado artístico

En esta reseña de Zona de Putrefacción nos gustaría remarcar que, visualmente, el dibujo de Shin Yui es tan incómodo como efectivo. El uso del detalle en ciertas escenas resulta clave para potenciar el horror. Esto ocurre de la misma manera en que omitir de forma visual ciertos momentos que en realidad no queremos ver, hace que el saber lo que está pasando pero no verlo explícitamente sea realmente repulsivo.
El trazo de Shin Yui sabe perfectamente cómo reforzar esa sensación de decadencia constante. Nos muestra cuerpos frágiles y escenarios cada vez más cerrados. Todo esto sin dejar de lado las emociones de los personajes. El dibujo del autor no está únicamente centrado en mostrar el horror más delirante. También quiere enseñarnos que sus personajes, por encima de todo, son humanos. Personas con sentimientos tan reales como los de cualquiera. Y nos lo enseña a través de la expresividad de los rostros de cada uno de los alumnos del instituto.

Para quien no lo sepa, el body horror es un subgénero del terror que muestra deformaciones, mutaciones y degradación del cuerpo humano. Zona de Putrefacción podría haber sido un buen ejemplo de cómo una misma obra puede abarcar géneros tan dispares como el yuri y el body horror si en su lado lésbico hubiera sido más valiente y explícita.
La distribución de las viñetas es perfecta para el relato de esta obra. El ritmo en el que se van alternando los estallidos de violencia biológica con los momentos de calma íntima es crucial para ir creando una historia tan terrorífica como emocional.
Y no podemos dejar de hablar del diseño de los personajes. Yuna y Airi no dejan de transmitir cierta vulnerabilidad. Sus expresiones y su constante cercanía sugieren en todo momento una relación mucho más íntima de lo que parece a simple vista. Solamente con el dibujo, ya somos conscientes de la estrecha conexión emocional que une a nuestras protagonistas.
Narrativa y atmósfera

La atmósfera decadente es uno de los mayores aciertos de esta obra. Si algo hemos ido destacando a lo largo de esta reseña de Zona de Putrefacción es la sensación de constante incomodidad. Desde el primer capítulo, ya sabemos que hay algo que está invariablemente mal. No sabemos definirlo bien, pero incluso cuando no está pasando nada, intuimos que algo se va deformando poco a poco y que es difícil que todo vaya a acabar bien.
De la misma manera en que el dibujo limpio de Shin Yui nos muestra un constante contraste entre la belleza y el horror, su narrativa va hilando los sentimientos más puros con los horrores que surgen del interior humano. El relato oscila entre la crueldad que puede mostrar una persona cuando teme por su vida y la compasión de quien no puede dejar a nadie atrás. El perdón, la rabia, el amor, la envidia, la empatía, la lascivia…, todo ello mostrado ante un espejo que lo magnifica de la misma forma en que el fin del mundo haría realmente.

La obra también destaca especialmente por sus mensajes lanzados entre líneas. No es un manga que lo dé todo mascado; al contrario de lo que aparenta, si le das una lectura atenta y reflexiva le encuentras un punto mucho más interesante. Sugiere temas relacionados con la dependencia emocional, la deshumanización, la cosificación de la mujer como mero objeto sexual… En ocasiones, la obra incluso peca por su sutileza.
De hecho, en el apartado narrativo es donde encontramos uno de los puntos que, al menos desde nuestra perspectiva, es el más discutible del manga. Estamos hablando de la relación entre las dos protagonistas. Aunque resulta evidente la intención emocional entre ellas, esta se queda un poco a medio camino. Como obra yuri, se queda algo floja. Si la relación entre Yuna y Airi hubiese sido más explícita, el impacto emocional de la obra habría sido mayor.
En definitiva

Lo que está claro es que Zona de Putrefacción es un manga que no deja indiferente a nadie. Su potencial se encuentra en lo que sugiere más que en lo que muestra, en esas lecturas entre líneas, en los mensajes que deja entrever, en los sentimientos que se insinúan. Es una obra con varias capas de lectura que parece más bien confiar en la inteligencia del lector.
Como la mayoría de obras, no es para todo el mundo. Es desagradable, incómoda y, a veces, un poco asfixiante. Y aunque la relación entre las protagonistas podría haber sido más clara y profunda —especialmente si buscas una obra yuri más definida—, en conjunto funciona bastante bien como experiencia de terror psicológico.
Lo que sí es evidente es que Zona de Putrefacción es una clara recomendación para lectores que, como a nosotros, de vez en cuando les apetece disfrutar de unas pequeñas dosis de terror. Si te apetece empezar con algo de body horror, o buscas algo con toques de horror, o te gustan las atmósferas opresivas, no te lo pienses. Y si tenéis pensado echarle el guante o ya le habéis dado una vuelta, nos encantaría leer vuestros comentarios, ya sea por aquí o a través de nuestras redes sociales. ¡Un abrazo enorme, queridísimos lectores de Hanami Dango!


























