¡Monstruosos días, queridos hanamidango-saurios! Hoy os traemos una de nuestras habituales críticas de final de temporada (verano 2026, en este caso). Siendo la temporada con más animes destacables en lo que va de año, vamos a hablar de una serie que pasó por debajo del radar. Incluso nosotros no nos acordamos de hablar de ella en nuestras recomendaciones de la temporada. Aun así, traemos una obra que se ha ganado su sitio por esconder una tierna historia debajo de la coraza que era su alocada premisa. Hablamos, ni más ni menos, de Kaiju Girl Caramelise.

Título: Kaiju Girl Caramelise (Otome Kaiju Caraméliser).
Estudio: LIDENFILMS.
Duración: 12 episodios.
Director: Teruyuki Oomine.
Géneros: romance escolar y sobrenatural.
Fuente original: manga de Ringo Maki.
Subtítulos: Rubén Suárez Abadín (traducción), Thomas Benaissa (Pautado), Antonio LB (edición) y Daniel Ruiz Arjona (control de calidad).
Disponible en: Crunchyroll.
Amor a gran escala.
«¿Cuál es esa alocada premisa?», os estaréis preguntando, queridos dango-lectores. Eso tiene fácil respuesta. Imaginad vuestra comedia romántica de instituto y ahora sustituid a la novia por Godzill… «kaiju legalmente distinto a Godzilla».
Bromas aparte (aunque la premisa lo pone fácil), Kaiju Girl Caramelise nos presenta a Kuroe Akaishi, una adolescente que descubrió de niña que las emociones fuertes le provocan mutaciones en distintas partes de su cuerpo. Esto ha provocado que tenga una actitud retraída y sea víctima de los desprecios de sus compañeras de clase.


Todo parece cambiar con la irrupción de Arata Minami, el chico guapo de la clase y quien parece tener cierto interés en nuestra pequeña protagonista fan del metal. La tensión romántica entre ambos escala, hasta el punto que los síntomas de Kuroe llegan a un nuevo máximo. Sus sentimientos por Arata la convierten en Harugon, el ¿temible? kaiju que aterrorizará la ciudad.
Es así como Kuroe, quien siempre rehusaba de sus sentimientos, deberá aprender a controlarlos mientras desarrolla su relación con Arata y va abriendo su corazoncito a nuevas personas en su vida.
Los monstruos son adorables y el príncipe es un zopenco.
¿La trama se dispara con un romance adolescente? Sí.
¿Qué haya kaijus mola? Por supuesto, no estamos hechos de piedra.
De todas formas, el tema principal de Kaiju Girl Caramelise es el entender cómo aceptarse a uno mismo y abrirse a los demás. Esto se puede ver en varios de sus personajes y en cómo arrastran traumas con la aceptación social: Arata, Reiri y la propia Kuroe.
Arata es el actual idol de la escuela: guapete, modelo y amigo de todos, pero es el ejemplo más negativo de lo que mencionamos. No nos entendáis mal por nuestras palabras y el título de esta sección. El chico es un poco golden retriever en el fondo: alegre, honesto en lo que a sus sentimientos por Kuroe se refiere y siempre ha visto a Harugon como algo distinto a un peligro.
Su problema lo define a la perfección, en la escena de la pastelería del primer episodio, la que a la postre (nunca mejor dicho) será su novia: Arata prioriza la aceptación social a la aceptación personal. Aunque apenas es mencionado en cierta escena que comparte con Kuroe, se puede apreciar que todavía se ve afectado de forma clara por la época en la que tuvo sobrepeso.

Es así que, a veces, toma decisiones pensando más en el qué dirán, como toda su subtrama de estrella televisiva o su comportamiento al encontrarse a Kuroe con Daichi. Su reacción al descubrir que Kuroe es Harugon le redime un poco en el último episodio, pero le queda mucho por andar al personaje. No es el príncipe que viene a salvar a su damisela. En todo caso, será su novia kaiju la que le va a abrir los ojos a él.
Reiri es un caso más fácil de ver a simple vista, pero también uno con más matices. Siendo la chica más popular de la escuela, esconde su verdadera apariencia detrás del maquillaje. En el pasado, era objeto de burlas por su cara de rasgos simiescos y, en un intento de ser aceptada, acrecentó dichos rasgos a modo de reírse de sí misma (chiques, nunca os hagáis autobullying). Al tiempo, descubre, a través del chico que le gustaba (un imbécil, en opinión del redactor de esta crítica), que todavía se reían de ella y no con ella.
Es aquí donde descubre su pasión por el maquillaje. Habrá quien considere que solo esconde su apariencia en capas de potingue, pero, en realidad, solo ha descubierto una herramienta para mostrar quién realmente es.

Arata aprovechó su cambio de apariencia para contentar a los demás y que eso le dé la aceptación de unas personas que no conocen cómo es de verdad. En cambio, Reiri, a través del maquillaje, no ha tenido que esconder su verdadera personalidad para sentirse una persona querida por sus compañeras. Prueba de ello es el episodio de la excursión, donde todas sus amigas la siguen apoyando aun conociendo su verdadera apariencia.
Uno pensó que el problema estaba en él, mientras la otra entendió que los prejuicios de las apariencias ciegan a la gente. Eso no quita que Reiri no cargue todavía con sus traumas del pasado, pero sí ha avanzado en ser la versión de sí misma a la que aspira convertirse.
Con Kuroe, la situación es más que obvia, no solo porque la historia se centra en ella, sino porque todo en ella refleja su conflicto. Su diseño tan pequeño (del que hablaremos de la parte polémica más adelante) y con, por lo general, ropas anchas como reflejo de sus sentimientos constreñidos. El hecho de que reniega de su naturaleza kaiju de la misma forma en la que rechaza sus propios sentimientos, pensando que solo va a causar daño si se permite sentir.

Sus «transformaciones kaiju» como representación del conflicto interno con sus sentimientos. No es de extrañar que estas surjan por primera vez con el primer amor de la infancia. Harugon, al fin y al cabo, es ella misma gritando que está enamorada. Por eso, no es hasta el episodio final cuando parece controlar su forma kaiju, ya que es cuando deja de renegar de sus sentimientos.
Aquí también podríamos hablar de Manatsu y Daichi, pero la primera es un personaje mucho más orientado a la parte cómica y el segundo no tiene suficientes episodios para desarrollarse. Esto último también es aplicable a varias subtramas que establece la serie, pero que no terminan de tener peso al final de esta temporada.
Holy shit!! Is this a motherfucking Godzilla reference???
Dejada la parte emotiva atrás, toca hablar de lo que mola: los monstruos gigantes.
Todo lo relacionado a los kaijus en Kaiju Girl Caramelise da lugar a muchos de los momentos cómicos de la serie, en parte por el contraste de que seguimos viendo un anime de romance de instituto. Desde Kuroe echando rayos láser desde el balcón de su casa hasta todo lo referente a Manatsu, quien se ha criado entre los rodajes de muchas películas del subgénero kaiju eiga.

Es que la serie profesa mucho respeto por este tipo de películas y series, en especial a todo lo referente a Godzilla y la productora Toho. No es de extrañar la cantidad de referencias que nos podemos encontrar en la serie. Algunas de las que podemos destacar son las siguientes:
- Kuroe, Manatsu y Reirin representan a Godzilla, Mothra y King Kong respectivamente. Los dos primeros, siendo monstruos icónicos de la productora Toho, y el tercero, siendo uno de los primeros rivales de Godzilla en el cine.
- Manatsu al considerar a Kuroe la sacerdotisa de Harugon está haciendo referencia a las shobijin. Estas son unas sacerdotisas gemelas de estatura diminuta, quienes son las únicas que pueden comunicarse con Mothra en muchas de sus películas.
- El kaiju final (y hermano de Kuroe) es parecido, hasta cierto punto, a Rodan, otro kaiju de la Toho. Esto se debe a que tienen una apariencia similar a un dinosaurio alado. Además, ambos surgen del interior de lo que parece un volcán.
- Jumbo King, el nombre del perro de la familia Akaishi, es un guiño a un monstruo de la serie Ultraman Ace.
- La isla donde se encuentran los huevos kaiju pertenece a las islas Ogasawa, archipiélago que ha sido mencionado en varias películas de Godzilla.


Dicho todo esto, no es necesario conocer las referencias para disfrutar la serie. Solo es, como ya hemos mencionado, una prueba del cariño que hay tras Kaiju Girl Caramelise.
Un problema que se intenta evitar sin éxito.
En este apartado, vamos a ir directos al grano con el mayor problema que tiene la serie: la sexualización (o fanservice) del cuerpo de Kuroe. Pese a lo hablado de cómo podemos interpretar el diseño de la protagonista, hay que ser consciente del contexto del manga original. Kaiju Girl Caramelise se publica en la Monthly Comic Alive, una revista de demografía seinen muy centrada en la estética moe. Es así que no es de extrañar algún momento cuestionable con un personaje que es menor de edad y encima con una apariencia aniñada.
La autora, Ringo Naki (conocida también como Spica Aoki), ha sido habitual de revistas de demografía femenina, como la Princess, y es fácil detectar que no se siente del todo a gusto con esto. Las escenas incómodas se pueden contar con los dedos de una mano y, en los momentos en los que Kuroe vuelve a su estado humano sin ropa, el diseño del personaje está muy protegido de cualquier atisbo de sexualización.

El problema es que esa solución es un parche a la herida y puede manchar un poco la percepción de una obra como esta. Todo eso, sin hablar de que, desde el estudio de animación, se decidió mantener esos momentos más cuestionables.
Esas otras cosas de las que hay que hablar.
Si seguimos hablando del trabajo de LINDEN FILMS en Kaiju Girl Caramelise, la mejor forma de definirlo es mediocre, en el sentido más literal de la palabra.
Cuesta mucho destacar por algo en especial el trabajo del equipo de Teruyuki Oomine, pero también se hace complicado decir que tenga algo malo. En su parte de romance de instituto, tiene un trabajo funcional destacando los diseños de algunos de los personajes del manga, pero en ningún momento hay una animación que parezca muy demandante.
Por el lado de los kaijus, hasta los episodios finales, lo poco que se ve consiste en apenas ver a Harugon moverse un poco por el lugar que le toque aparecer y poco más. La animación 3D empleada no es mala, pero tampoco muy destacable para el momento en el que nos encontramos al respecto.

Por intentar rascar alguna opinión más positiva, hay que destacar que la serie ha sabido abrir algunas tramas secundarias que generan interés para una posible segunda temporada. En especial, todo lo relacionado con Rinko, la madre de Kuroe. La cuestión es saber hasta qué punto esto es gracias al trabajo hecho del anime o solo se debe a la traslación directa del manga original.
La intención por nuestra parte no es querer sonar tan negativos al respecto, porque no hay nada malo en el trabajo de LINDEN FILMS con este anime, pero tampoco podemos encontrar algo que destacar.
Lo que podemos decir para cerrar es que Kaiju Girl Caramelise es un anime con una premisa tan ridícula como divertida y con un mensaje bastante positivo. No será el más destacado de la temporada ni tendrá la animación más espectacular, pero tiene el corazón en el lugar correcto. Además, todo mejora con monstruos gigantes.

Esperamos que hayas disfrutado de esta serie tanto como nosotros. Estamos deseando leer vuestros comentarios, ya sea aquí o a través de nuestras redes sociales. ¡Nos vemos en el próximo ataque de Harugon, queridos lectores de Hanami Dango!


























