¡Bienvenidos, seguidores de Hanami Dango! Hoy os traemos la recomendación de Digimon Adventure: Our War Game! Siendo el último trabajo dirigido por Mamoru Hosoda para la franquicia hasta la fecha, este mediometraje continúa las peripecias de los niños elegidos narradas durante la serie de televisión de Digimon Adventure.
Antes de sumergirnos en la cinta, queremos recordar que en nuestro blog contamos con recomendaciones a otros animes y mangas de la franquicia Digimon. Sobre todo, creemos especialmente recomendable que le echéis un vistazo a nuestro post de los episodios dirigidos por Mamoru Hosoda en Digimon Adventure. En ellos hablamos de la importancia que tuvo el realizador nipón a la hora de establecer las bases temáticas y de estilo audiovisual dentro de la franquicia.
Además, Our War Game! es el último anime dirigido por Mamoru Hosoda para la franquicia y es tremendamente continuista con el resto de sus animaciones dirigidas en Digimon Adventure. Aclarado esto, ¡empezamos!
El Bolero
Esta película arranca con una pequeña secuencia descriptiva en la que se ven diferentes imágenes relacionadas con el nacimiento de un nuevo digimon, el digimon que pondrá en jaque la seguridad planetaria.
Lo curioso es que Hosoda decide volver a utilizar la composición que ya había usado en la OVA de Digimon Adventure y que también utilizó en el episodio 21 del anime: El Bolero de Maurice Ravel.


A priori nadie sabría discernir qué azares del destino quisieron que una pieza compuesta por un francés a petición de una rusa, inspirada en un bolero andaluz, acabase tan vinculada de manera indisoluble a la franquicia Digimon.
Aun así, es un hecho que la canción se utiliza, aunque no de forma exclusiva, en todos los trabajos de Mamoru Hosoda para la franquicia de monstruos digitales. A partir de ese momento, esta canción y la secuencia de arranque de Our War Game! se han emulado mil y una veces en otros productos posteriores de la franquicia.
Si tuviésemos que apuntar alguna característica que explica su éxito, más allá del componente musical, tendríamos que señalar a La Leyenda de los Héroes de la Galaxia (1988). Parece ser que este anime utilizó la composición de Maurice Ravel para dar cierto empaque narrativo a los prolegómenos de algunas de sus batallas espaciales.
No sería descabellado pensar que un joven Hosoda, o alguien del equipo de producción de Digimon Adventure, hubiera decidido utilizarlo también para generar tensión y expectativas.
Una pelea entre amigos
El mediometraje narra la historia de cómo un virus informático, en forma de digimon, infecta todos los rincones de internet y amenaza con destruir gran parte de la Tierra. En ese contexto, los niños elegidos de Digimon Adventure deberán reencontrarse con sus compañeros digitales para detener a tiempo la amenaza planetaria.
Esta es la sinopsis que podríamos leer en cualquier lugar y es posiblemente el contenido audiovisual que habríamos tenido si no lo hubiera dirigido Mamoru Hosoda. Por suerte, Our War Game! es mucho más que esta digitrama.
Es la historia de una pelea entre dos amigos, Taichi y Sora, que son incapaces de solventar un pequeño malentendido por su orgullo e inexperiencia infantil. Una pelea que habla del proceso de madurez de dos jóvenes que están abandonando la infancia y que están empezando a caminar entre el centeno de la adolescencia.
Un momento histórico
Our War Game! es una cinta que principios de los 2000 planteaba un mundo completamente interconectado, en el que lo digital entrelaza en tiempo real las naciones, anula la distancia y derriba las fronteras físicas. Donde todo tipo de personas comentan sobre un acontecimiento, incluidos los pesimistas, aquellos que ahora llamaríamos haters.
Dibuja un momento histórico, el de principios de los 2000, en el que todavía se tenían que usar teléfonos fijos, por cable, para tratar de contactar con tus amigos o seres queridos. Ya existía internet, ya estábamos todos conectados, pero no teníamos un canal tan inmediato como los que se establecieron con la llegada de las redes inalámbricas o la popularización del smartphone.

Y por último, pero no menos importante, una historia sobre la amistad y el valor. Hosoda vuelve a dejar el peso positivo de la trama en el deseo irrefrenable de sus personajes de no dejar de lado a sus amigos, de no dar un paso atrás cuando el mundo está al borde del colapso y de revelarse contra lo que parece inevitable. Solo cuando están dispuestos a entregarlo todo y pelear junto a sus compañeros digitales, el milagro es posible.
El espacio y los personajes
Lo adelantamos en la primera parte del escrito, pero este mediometraje no sería tan influyente ni relevante si no lo hubiera dirigido Mamoru Hosoda.
En Our War Game! tenemos una gran variedad de las señas de identidad del director que hace de su visionado una delicia y un imprescindible para todos los seguidores de su obra.
A nivel audiovisual, podríamos mencionar los planos medios con las figuras principales en primer término que dan mayor protagonismo al espacio que los rodea. Generalmente, el empleo de este encuadre busca reforzar la reacción de los personajes ante un diálogo relevante.
Puede parecer una decisión inocua, pero al decidir usar esta composición en lugar de un primer plano tradicional (plano contraplano), pone el peso de la narración en las emociones de los personajes frente al contexto.

El uso de esta composición y de otras similares está presente en todas las películas de Hosoda y denota la importancia que el director le da al espacio narrativo a la hora de reforzar todas sus temáticas. El mejor ejemplo en esta película es la ventana de la habitación en la que Taichi y Kojiro tratan de parar a Diaboromon. A medida que avanza el metraje, lo que vemos a través de la ventana pasa de un blanco intenso (relacionando el exterior con la realidad digital) a un azul cielo, roto por el misil nuclear que amenaza con destruir Tokio.
Hosoda: Autor total
En Our War Game! esto también le lleva a tomar la decisión de cambiar el color del contorno de las líneas de algunos de sus personajes. La mayoría de personas podrían pensar que fue algo estético, pero parte de la visión que el propio Mamoru Hosoda tenía del espacio digital a principios de los 2000.


Según nos pudo confirmar durante nuestra entrevista en el Festival de Sitges hace unos años, la decisión de representar el mundo digital con fondos blancos, llenos de elementos de construcción flotantes, como vigas o engranajes, hace alusión a la idea de mundo o realidad en construcción.
Por tanto, esta es una decisión narrativa que refuerza el carácter inexplorado o nuevo de la realidad digital. Algo que, por ejemplo, se puede ver también en Summer Wars y que cambia radicalmente en Belle.
Evidentemente la decisión tiene un impacto estético, pues decidió delinear los digimon de otro color para que destacasen, pero la vocación es narrativa. Del mismo modo que Matt y Taichi serán las únicas figuras que, al introducirse en el mundo digital, no tendrán ningún tipo de contorno. Algo que evidencia el carácter etéreo de lo humano dentro de esta realidad digital.

Podríamos seguir hablando párrafos y párrafos sobre las distintas peculiaridades narrativas de Hosoda que podemos apreciar en Our War Game! No obstante, creemos que lo comentado es más que suficiente para trasladar la idea de que nada en la concepción de este mediometraje es aleatorio o casual. Detrás tiene una vocación narrativa evidente y uno de los mejores directores de anime en activo.
Un campeón divino
A efectos de la franquicia Digimon, supone la primera aparición de Omegamon u Omnimon (como se le conoció en occidente), una de las figuras más importantes de la franquicia por su categorización de Caballero Real.
Estas figuras son importantes porque son los digimon designados por Yggdrasil, el dios o la deidad digital, para proteger el mundo digital. En el canon de la franquicia este título ha sido bastante variable y maleable, adaptando la deidad y las características de estos caballeros en función del producto.
Aun así, es importante explicarlo porque los Caballeros Reales suponen una idea ontológica del bien. Aquello que solo se puede alcanzar cuando nos acercamos a Dios, no en su representación cristiana, sino a la idea filosófica de lo que es bueno, perfecto y omnipresente.
Esto es fundamental para entender la puesta en escena de todo el mediometraje y el diseño de la batalla final. Más allá de imaginar esta digievolución como una reinvención digitalizada de la genkidama de Dragon Ball, se da un sentido diegético a la aparición de Omegamon.

Solo cuando la humanidad se une a través de internet, enviando correos electrónicos, los datos y la luz, generan la crisálida que permite la aparición de Omegamon. Esto cierra la relación entre Caballeros Reales, deidad, fe, bien y luz; y dota de gran importancia a Omegamon, pese a ser su primera aparición en la franquicia.
Por último, y aunque esto solo tiene importancia para los seguidores de la franquicia, la aparición de Omegamon también supone la primera aparición cronológica de la evolución jogress en Digimon Adventure. En España se conoce también como ADN digievolución y supone la fusión entre dos digimon que resulta en un único digimon de mayor nivel.
Cuenta atrás
Aun contando con los esfuerzos de todos los niños elegidos y espectadores alrededor del mundo —pequeña mención a Yolei de Digimon Adventure 02, que contempla la batalla entre Omegamon y Diaboromon, salvar al mundo no es nada fácil.
Sobre todo, si una cuenta atrás amenaza con estallar una bomba nuclear que borrará de la faz de la tierra todo Japón. Este es uno de los recursos de guion audiovisual más utilizados en la historia y no por ello menos destacable.
Pese a haberlo presenciado en infinidad de ocasiones, el saber que nuestros personajes deben hacer algo para solucionar el problema antes de un momento concreto hace que la acción sea irremediablemente más interesante para el espectador.
Especialmente si, como adelantamos al principio, nos interesa saber si Taichi y Sora son capaces de reconciliarse, si queremos que Joe pueda completar los exámenes de acceso al instituto o si queremos no estropear el cumpleaños de la amiga de Hikari.
En definitiva, esta película, más allá de la épica y la batalla, es una cinta muy divertida que te implica emocionalmente con estos personajes. Hace que estemos pegados a la pantalla durante sus 40 minutos preocupados por el devenir de los niños elegidos.
Conclusiones
Tenemos muchos más post en el blog recomendando obras dirigidas por Mamoru Hosoda, algunas de ellas obras maestras tremendamente personales e interesantes. Posiblemente sus trabajos en Digimon Adventure no sean lo mejor o lo más interesante de su filmografía.
No obstante, es tremendamente curioso cómo su sello autoral, su forma de entender la narrativa y sus temáticas acabaron permeando tanto en una franquicia que nos es complicado discernir dónde acaba la genialidad de Hosoda y dónde empieza el mérito de Digimon.
Posiblemente sea una simbiosis, fue una de esas cosas que pasan pocas veces en la industria del entretenimiento en la que el producto y el autor se alinean de forma indisoluble. Un pequeño milagro digital que marcó para siempre a la franquicia y a Mamoru Hosoda.

Antes de finalizar, no podemos hacer más que lamentarnos por no poder disfrutar de manera legal e íntegra este mediometraje. La distribución del mismo en occidente fue un producto cocinado y troceado de la OVA precuela de Digimon Adventure, Our War Game! y el mediometraje de Digimon Adventure 02: El regreso de Diaboromon, bajo el nombre Digimon: La película.
Ojalá alguna distribuidora se anime a traernos estos contenidos por separado y podamos disfrutar de manera legal, tal como Hosoda la concibió, de Digimon Adventure, Our War Game!
¡Hasta aquí nuestra recomendación, seguidores de Hanami Dango! Y vosotros, ¿conocíais este mediometraje de Digimon Adventure? ¿Qué os ha parecido nuestra recomendación de Digimon Adventure: Our War Game!? Dejadnos vuestras opiniones en comentarios y estad atentos a nuestras redes sociales para más recomendaciones como estas. ¡Nos vemos! 🍡


























