¡Moshi, moshi, dango pockets! Siempre es un placer escribir sobre el mundo del anime para ustedes. En esta ocasión decidimos ahondar en la complejidad de las relaciones entre las mujeres; si bien los shōnen suelen narrar el camino del héroe y lo vinculan de manera directa a una línea narrativa de amigo-rival que atiza un crecimiento particular; el vínculo entre las chicas en este mismo sentido suele ser menos expuesto. Aquí te presentaremos un top 5 que te hará repensar las relaciones más profundas de las mujeres, sin embargo, previo a ello, partimos de consideraciones generales de este marco de vínculos.
Los shōnen de acción más clásicos generalmente tienen a un protagonista varón que forma un equipo con tres personas: otro chico y una chica; es cierto, no es una verdad absoluta, pero partimos de las generalidades: Naruto, Jujutsu Kaisen, Chainsaw Man…
Este tipo de shōnen suele perfilar una rivalidad entre los chicos que impone el ritmo de un progreso rápido, además, añade la pizca del talento contra el esfuerzo, aunados a una imagen pulcra y admirable, y otra caótica e indeseable. Si bien las consideraciones cambian del shōnen clásico al shōnen oscuro, una especie de núcleo mantiene el equilibrio primordial, reiterando la apuesta por este estilo de grupos protagonistas.

Sin embargo, las relaciones entre las mujeres suelen tener un carácter distinto, generalmente, se parte de narrativas mayormente balanceadas y en cierto sentido contenidas. Si recordamos, desde Laid-Back Camp hasta Sakura Card Captor, se parte de un núcleo ejemplar de una convivencia de admiración directa y alegría.
Si acaso existe una rival, se queda al margen y se eleva únicamente en ese estadio: como una mujer que compite, una sombra. No transgrede a los espacios fraternos e íntimos, y de hecho, la protagonista suele ignorar por completo la aversión o actúa sin tomar en cuenta ese sentimiento, ya que es una buena heroína, de corazón generoso.
No obstante, las relaciones de las mujeres son vínculos humanos y están permeados por sentimientos crudos y ambigüedades profundas. Es cierto, plantearnos en este momento qué es la amistad es tan complicado e inagotable como las consideraciones históricas del amor romántico más inherentemente pasional; y sin embargo, es necesario.
A colación de todo esto es que enfocamos una arista más expositiva de las relaciones de las mujeres en el anime, pero dando luz a aquellas que son más convulsas e inestables y que, por ello mismo, permiten ahondar en las feminidades y la forma de comprenderlas actualmente.
¡Atención, este artículo contiene espóileres y/o referencias muy específicas de las series de anime listadas a continuación!

Dead Dead Demon’s Dededede Destruction — Si la cuestión es salvar, ¿eliges al mundo o a tu mejor amiga?
Kadode Koyama y Oran Nakagawa —mejor conocida como Ontan— son dos mejores amigas que están en medio de un apocalipsis alienígena. Los acontecimientos previos a ello implican enredos en el tiempo-espacio a los que se cuelgan sus distintas problemáticas sufridas en la infancia.
Tras un suicidio que se generó debido a sentimientos entrañables de culpa, ocasionado a su vez por la pérdida de la brújula moral —nada nuevo desde la perspectiva histórica de las mujeres—, es que Ontan toma una decisión egoísta —contra todo pronóstico—; y tiempo después reitera que lo volvería a hacer, pese a haber sufrido el caos de primera mano.
El destino del mundo está en riesgo: la vida de sus familiares y amigos; sin embargo, en la realidad por la que Oran decide apostar todo esto, Kadode sigue con vida.

La historia de las chicas se complejiza desde varias aristas, en principio, la forma en que, luego del trauma, Oran toma la personalidad de Kadode, persistiendo así la fuerza que su amiga poseía al inicio de todo, en un primer mundo. Y si bien se adoran, las adolescentes también guardan silencios robustos (secretos), en ocasiones se gritan y critican sin razón aparente —se percibe, desde la envidia o el temor del abandono—; no obstante, el cariño se mantiene firme, aunque parece inestable, rencoroso o distante.
A colación de esto, Oran siente celos cuando Kadode sale con su profesor y se enamora de manera profunda —tanto así, que en cualquier realidad su intimidad se mantiene: su relación florece—.
Más tarde, de una manera similar, a Kadode le incomoda que Oran bese, llore y se descontrole de manera particular al conocer a un alienígena que posee el cuerpo de un joven humano. La tensión y tristeza que sienten la una por el enamoramiento de la otra se vertebra en el sentimiento de posibilidad de pérdida y distancia.

A ello se agrega que, en un momento de plenitud en su amistad, cuando Oran duda de las cosas terribles que han hecho en pos de preservar la vida de Kadode, y siendo que ella la consuela sin saber, Oran la besa en los labios.
Es un momento bello que materializa y complejiza la relación de amistad que va más allá de una primera noción de la sexualidad y se prolonga hasta una fraternidad que se (des)/estabiliza en un formato de amor auténtico tan indefinible como irrestringible. La amistad, la familia, la admiración y la tensión de los celos se revuelven en medio del fin del mundo de una manera sofisticada.

«La sexualidad» entre las amigas permite reconocer un espectro amplio de descubrimientos y afectos que distan de ser mera y únicamente sexuales, sino que influyen en la armonía de la fraternidad y el autoconocimiento por medio del otro.
The Many Sides of Voice Actor Radio — Una rivalidad que protege y evita el estancamiento
Yuhi Yugure y Yasumi Utatane no son amigas y jamás lo serán: eternamente rivales que fuerzan a la otra a mantenerse firme ante las problemáticas laborales, sociales y familiares. Ambas ingresan en el mundo de actuación de voz que se forja en un entramado de actividades que van desde programas de radio hasta canto de ídolos.
Yasumi Utatane es una gal y Yuhi Yugure es recatada, distante y firme; sin embargo, sus personajes como seiyu se definen por ser adorables. Yuhi es hija de un director e ingresó desde joven al ámbito, por lo que, de una manera u otra, gozó de buenas oportunidades y fue ampliamente reconocida. Por su parte, Yasumi no poseía ningún contacto, pero su esfuerzo llamó pronto la atención de su agencia. Ambas chicas desean dar vida a sus personajes favoritos de anime.

Cuando descubren que deben grabar un programa de radio y que, además, son compañeras de clase, sus secretos se vuelven cada vez más tensos, en especial porque ellas mismas son particularmente distintas. Debido al trabajo se ven forzadas a convivir más —no desean mentir en demasía a sus fanáticos—; de inmediato reconocen que envidian las capacidades de la otra. Intentan ser respetuosas y para ello guardan distancias, sin embargo, en momentos críticos, desatan sus frustraciones de manera agresiva y hondamente hiriente: injusta. Los sentimientos prejuiciosos y groseros recaen por completo en la otra.
No obstante, también se añaden momentos cómodos que cruzan la línea de la intimidad. Revelan sus inseguridades más profundas acerca de su labor y se desnudan de manera metafórica, y literal cuando toman un baño. Yuhi insiste en que tocar un pecho amplio del que carece, y que Yasumi posee, la reconfortará. De esta manera, una especie de tacto inocente orquesta otra faceta de una relación por momentos visceral, y que en ocasiones roza la idea del cuidado maternal.

En los periodos más cruciales de sus carreras, mutuamente buscan permanecer al lado de la otra, no solo para brindarle un refugio seguro, sino para atizar la chispa, buscar que se sobreponga y continúe, pese al sobreesfuerzo, para alcanzar sus objetivos. Pueden ver sus sueños reflejados y una parte de sí mismas en la otra, saben que se nutren y deciden sostener sus espaldas por «beneficio propio»; no obstante, es evidente el vínculo cálido que comienza a forjarse.
«La otra mitad», en ocasiones las amigas pueden llegar a generar la idea del complemento e incluso de dependencia, de forma igualmente peligrosa que entre los vínculos románticos de pareja. Aquí se añade un reto de competencia al reconocer las cualidades de una, en consecuencia, siempre obligando a la otra a avanzar sin descanso: forzando un avance en conjunto.

Takopi’s Original Sin — Un par de niñas que reconocen los vacíos de la otra y se arrellanan en ellos
Shizuka Kuze y Marina Kirarazaka tienen una «justificación» de su maldad: la soledad, la violencia y la invalidación que sus madres solidifican en su vulnerable infancia.
Takopi’s Original Sin nos presenta a Takopi, un pulpo alienígena que llega a la Tierra para ofrecer felicidad a modo de «graduación» de su universo feliz. Sin embargo, se encuentra —en distintos puntos narrativos— con dos niñas que sufren violencias graves y que llegan a un punto de desesperación incontenible en el que cometen actos irremediables.

Luego de ver dos finales que están impregnados de un único destino fatal —debido a que responden al entorno hostil—, es que Takopi decide realizar un sacrificio tras el que persiste hasta lograr que Shizuka y Marina se reconozcan como iguales, en vez de ser enemigas, y esto modifica la violencia que mutuamente ejercieron, ya que una asfixiaba a la otra hasta llevarla al límite.

El entender el dolor de la otra permitió que codificaran de manera distinta el recibir el daño y la comprensión del sufrimiento; también las alejó de compartirlo a modo de hostilidad o dependencia, y de hecho, las invitó a validarlo al lado de quien sufre hostilidad de manera reflexiva, siendo que ambas responden al mismo sistema asfixiante.
Lo interesante de la relación entre Shizuka y Marina es que, si bien son enemigas por extensión de la aversión materna, llega el punto mediado por Takopi en que se percatan que están más cerca de comprender el dolor, la una de la otra, que de esbozar la honda fragilidad materna. En este sentido, pese a parecer egoísta, lo que les permite escapar del sistema aprehensivo, desquiciante y del abandono de sus madres es encontrar un espacio de mayor comprensión entre ellas.

«Olvidar la herencia materna y ser una mujer independiente» es una forma de madurar, es cierto que las madres viven situaciones antes que las hijas, sin embargo, hay injerencias personales que, pese a cualquier proclamación de buen e ideal camino, solo las mujeres, en su presente, pueden considerar como real, válido y bueno para ellas, aunado a su forma de ver la vida, aun cuando ello pueda implicar «errores» desde otras perspectivas.
Jigokuraku — No son los roles protagónicos, pero…
Sagiri Yamada Asaemon es una samurái que duda al asesinar, no obstante, es parte de un clan que tiene una técnica especial y es respaldado por una institución —el Shōgunato—, ello implica que hacen lo correcto como verdugos honorables. Sin embargo, cuando la Asaemon conoce a Yuzuriha, una kunoichi proveniente de Keishu, se forma un vínculo desde la «inocencia» de Sagiri que conmueve a la «audacia» de Yuzuriha.
Para la kunoichi, el modo que tiene Sagiri de ver la vida es absurdo y acarrea problemas por ser irreal y poco práctico, la manera en que la kunoichi se ha visto obligada a sobrevivir dista mucho de la organización del mundo que posee la Asaemon.
No obstante, Sagiri es una mujer amable que siempre duda de lo que le ha sido enseñado, es especialmente crítica con la idea de la muerte, el castigo y la legislación del mismo. Sin embargo, para Yuzuriha, que nació en un entorno hostil, la necesidad de esto y la sobreexposición al actuar en correspondencia no solo es necio, sino inútil y contraproducente.

Pese a ello, al ver el perfil ideológico de Sagiri, por un lado tan firme, enredado con su emocionalidad inestable, Yuzuriha es incapaz de aislarse, y no solo termina respetando sus ideas, sino apostando por su defensa: desea que se mantenga así. En cierto grado, admira su sentido de responsabilidad. Por su parte, Sagiri respeta la forma de ser de Yuzuriha y evita juzgar sus actitudes más egoístas y engañosas, además, admira su modo tan honesto y desenvuelto de ser.
«La buena y la mala» han caducado, las mujeres responden humanamente a sus entornos.
Look Back — La fragilidad de las mujeres junto a los sueños
Look Back es una obra que nos permite conocer a dos tipos de niñas que aman dibujar: Fujino y Kyōmoto.

Fujino posee una mente que crea narrativas sólidas, sin embargo, no dibuja prolijo; aunque ella considera que sí, hasta que se encuentra con el arte contemplativo y profundo de los trazos de Kyōmoto. Nace la envidia en Fujino y la admiración en Kyōmoto.
Cuando Fujino se percata de que no puede superar el trazo de Kyōmoto, quien además no asiste a la escuela —debido a que sufre de agorafobia—,desiste de su anhelo de dibujar profesionalmente, luego de un tortuoso camino de «mejora fallida».
Su esfuerzo «no da frutos suficientes», pero de manera inesperada conoce ala niña que ha sido objeto de su insatisfacción y con quien ha competido de manera silenciosa sin que la otra se entere.

Al tocar a su puerta, la frustración y desesperación tras la comparación de años a la que ella se ha sometido hacen que inste a Kyōmoto a salir, lo que «genera» un desenlace trágico para la niña quien, Fujino descubre, admira con fervor el filo de su creativa narrativa.
De esta manera, Fujino permite que la adore y hace que la ayude a dibujar manga. Son un dúo glorioso y debutan con una obra en una revista importante. Lentamente, la agresividad de Fujino se convierte en calidez para Kyōmoto, quien la percibe como un lugar seguro desde el que enfrenta sus miedos, y ello permite una ampliación en su forma de ver el mundo.

No obstante, más tarde, cuando Kyōmoto le dice a Fujino que ahora desea mudarse y prepararse para asistir a la escuela de arte, esta explota. Le recrimina todo lo que ha hecho por ella y sufre profundamente su pérdida desde la desesperación, ya que tienen un proyecto importante en puerta y la necesita para dibujar los fondos de alto calibre. Debido a la incredulidad y desde la hostilidad, recalca que Kyōmoto no será capaz de hacer nada sin ella. Sin embargo, en esta pelea frustrante, Kyōmoto se muestra firme. Este es el desenlace de su amistad por varios motivos.

Si bien Fujino «aprovechó» silenciosamente las aptitudes de Kyōmoto y jamás le dio la satisfacción de una admiración mutua, sabía lo mucho que valía, tanto en el sentido profesional como en el íntimo, siendo un vínculo irremplazable.
La amistad también se sostuvo en los vacíos que Kyōmoto codificaba desde su propia admiración y en el peso extraño que Fujino apoyaba en ella, sin reconocerlo, debido a su personalidad.
Su relación se sostuvo pese al ego de Fujino y atravesó la propia idealización de Kyōmoto.

«Dos mujeres: la sumisa y la indómita»: los arquetipos son engañosos, y las facetas se solapan y lijan dependiendo del crecimiento de las mujeres; y, sin embargo, en medio de tanta voracidad, el amor es posible y natural.

Las relaciones entre las mujeres están repletas de ambigüedades, reconocerlas desde los juicios de valor de nuestros sistemas culturales no invita a juzgarlas de manera radical, sino a diferenciar los comportamientos y reconocer que las mujeres son sensibles y no responden únicamente a los arquetipos, sino que son humanas y pueden ir de la hostilidad a la admiración, sintiendo, germinando y explotando un caleidoscopio de emociones, pensamientos y decisiones.
Y hasta aquí esta disección de relaciones femeninas turbulentas. ¿Qué te han parecido estas mujeres? Los leemos en comentarios y por Twitter. Si les gustaría que escribamos de algo en particular, por favor, ¡háganoslo saber! Además, síganos en Instagram, Twitch o en nuestro canal de Discord. ¡No es una despedida, sino un hasta pronto!















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