¡Bienvenidos a vuestra casa, queridos lectores de Hanami Dango! Hoy os traemos nuestra reseña del primer tomo de un manga que nos ha dejado supervenidos arriba: Kiyoshi, el exorcista. Tenemos en nuestras manos una de las promesas del shonen moderno, a la que, honestamente, le damos todo nuestro apoyo. No podemos dejar de agradecer a Distrito Manga por permitirnos disfrutar de esta obra de Shoichi Usui, que incluso el gran maestro Eichiro Oda no ha querido desaprovechar la oportunidad de recomendar.

Título: Kiyoshi, el exorcista.
Título original: Exorcist no Kiyoshi-kun (悪祓士のキヨシくん).
Autor: Shoichi Usui.
Traducción: Marc Bernabé, Daruma Serveis Lingüistics, S.L.
Fecha de publicación: 04-06-2026.
Editorial: Distrito Manga.
Páginas: 216. B/N. Tamaño 113 mm x 176 mm.
Género: acción, comedia, fantasía, sobrenatural.
Demografía: shonen.
Precio: 9,95 €.
Formato: tapa blanda con sobrecubierta.
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Kiyoshi Harai es el exorcista más poderoso de la historia. Con apenas dieciséis años, ya está cumpliendo su primera misión. ¡El problema es que es un cagado de cuidado, aparte de tímido hasta decir basta! ¡A exorcizar demonios armado con solo un poquito de valor!
¡Se abre el telón de una divertidísima y dramática comedia de luchas contra demonios!
Volvamos a enamorarnos del shonen

Kiyoshi, el exorcista pertenece, sin ninguna duda, al tipo de obras que no necesitan una presentación eterna para atraparte. Apenas han sido necesarias unas pocas páginas para que este primer volumen nos tenga completamente dentro de su propuesta, disfrutando de ella al mil por cien. Cada nuevo personaje, cada enfrentamiento, cada plot twist, se combina con sorprendente naturalidad con una acción trepidante, un humor ligerito y sin excesos y una enorme dosis de corazón. Y es que, aunque la redactora que suscribe estas líneas es una fiel enamorada del shonen, no siempre resulta sencillo encontrar una obra capaz de transmitir desde sus primeros compases esa sensación tan especial de estar ante algo que puede convertirse en una gran aventura.
La obra de Shoichi Usui nos presenta a Kiyoshi, un joven exorcista que debe enfrentarse a todo tipo de amenazas sobrenaturales mientras se abre camino en un mundo en el que los espíritus y las criaturas malignas forman parte de la realidad. ¿Está preparado para ello? Pues según se mire: físicamente, sin duda; psicológicamente, ni de coña. El pobrecito nuestro, al principio sobre todo, es un pelín cobarde y muy, pero que muy tímido.
A través de sus aventuras, el manga comienza a construir la historia de nuestro protagonista, en la que los enfrentamientos, los poderes y los peligros se dan la mano con una galería de personajes que aportan personalidad, humor y humanidad a la propuesta. Lo primero que queremos destacar en esta reseña es que Kiyoshi, el exorcista no parece conformarse con ofrecer una sucesión de combates cada vez más espectaculares, sino que desde este primer tomo nos está quedando bastante claro que también quiere hablarnos de las personas que se encuentran detrás de ellos.
Y ahí reside, precisamente, una de las grandes virtudes de este comienzo. En una época en la que resulta tan sencillo encontrarse con obras que intentan llamar nuestra atención recurriendo desde el primer momento a la espectacularidad, resulta maravilloso descubrir un manga que parece tener muy claro qué quiere ser. Kiyoshi, el exorcista quiere ser una aventura divertida, dinámica y, sí, también espectacular. Quiere que disfrutemos de sus combates, que nos riamos con sus personajes y que pasemos las páginas con la sensación de que siempre está a punto de ocurrir algo. Pero también quiere que nos impliquemos con aquello que está contando y que comprendamos que, detrás de cada enfrentamiento, hay algo más que una simple demostración de fuerza.
Un shonen con una energía muy especial

Esta combinación hace que el primer volumen nos haya resultado especialmente estimulante. Shoichi Usui ha demostrado una notable capacidad para moverse entre diferentes registros sin que ninguno de ellos parezca estar fuera de lugar. La acción puede dar paso al humor en cuestión de segundos, una escena aparentemente ligera puede esconder una reflexión más profunda. De la misma manera, un personaje presentado inicialmente como una pieza más dentro de la aventura puede terminar despertando nuestra curiosidad. Todo ello contribuye a crear una lectura tremendamente ágil, de esas que consiguen que el tomo avance casi sin que nos demos cuenta y que, al llegar a la última página, nos deje con unas ganas enormes de saber qué ocurrirá a continuación.
Hay una energía muy especial en las páginas de esta obra, una pasión que se percibe tanto en sus personajes como en el diseño de su mundo y en la forma en la que se desarrolla la historia. El manga abraza con entusiasmo muchos de los elementos que hacen tan especial al shonen: la aventura, la superación, la amistad, los rivales, los enfrentamientos y esa sensación constante de que todavía queda un mundo entero por descubrir.
Y lo mejor es que lo hace sin perder de vista algo fundamental: que son sus personajes quienes terminan sosteniendo la historia. Son ellos los que consiguen que nos impliquemos, los que aportan emoción a los combates y los que convierten cada nueva aventura en algo más que una simple sucesión de acontecimientos. Por eso resulta tan fácil dejarse llevar por sus páginas y meterse de cabeza en su mundo. Este primer volumen no necesita reinventar las reglas del shonen ni romper con todas sus convenciones para resultar especial. Y cuando un manga consigue que terminemos su primer tomo pensando que queremos seguir leyendo no solo para descubrir qué ocurrirá, sino también para continuar conociendo a sus personajes, sabemos que estamos ante un comienzo de lo más prometedor.
Kiyoshi: un protagonista que no necesita aparentar

En esta reseña, queremos destacar que una de las grandes virtudes de este primer tomo de Kiyoshi, el exorcista es la forma en la que construye a su protagonista. Kiyoshi podría haber sido el típico personaje que presume constantemente de sus habilidades. Sin embargo, Shoichi Usui parece tener muy claro que no necesita convertirlo en alguien arrogante para que resulte interesante.
Gran parte de su encanto reside, precisamente, en su humildad. Kiyoshi no necesita demostrar que está por encima de los demás —probablemente ni siquiera sea consciente del todo de ello—. Tampoco busca llamar la atención constantemente, ni muchísimo menos, más bien todo lo contrario. Su forma de enfrentarse a los desafíos transmite una sencillez que lo convierte en un protagonista muy cercano.
Esta característica resulta especialmente interesante dentro de un género en el que la fuerza suele ocupar un lugar fundamental. Kiyoshi es un exorcista con grandes capacidades. Sin embargo, eso no parece hacerle olvidar quién es ni cuáles son sus objetivos.
Para él, sus habilidades no parecen ser una forma de destacar. Son una herramienta para hacer aquello que para él es necesario. Y esta diferencia consigue que empaticemos rápidamente con él. También hace que queramos acompañarlo en su camino y no soltarle de la mano.
La verdadera fuerza está en el camino que eliges

Este manga parece transmitir, además, una idea muy clara. La verdadera fuerza no depende únicamente de las capacidades de una persona. También importa la manera en la que decide utilizarlas.
Kiyoshi puede enfrentarse a amenazas sobrenaturales y protagonizar momentos de gran espectacularidad. Sin embargo, nunca deja que todo eso defina su personalidad. Hay en él una sencillez y una honestidad que hacen que resulte muy fácil conectar con él.
Precisamente ahí tenemos uno de sus grandes atractivos. Kiyoshi todavía tiene mucho camino por recorrer. No estamos ante un personaje que necesite demostrar desde el primer momento que ya lo sabe todo.
Al contrario, este primer volumen nos presenta a un protagonista con mucho margen para crecer. Y eso hace que queramos seguir descubriendo cómo evolucionará. Kiyoshi no necesita aparentar ser el mejor para convertirse en un personaje que merece la pena seguir. Le basta con ser él mismo.
Un diseño de personajes con muchísima personalidad

Otro de los aspectos que más destaca en este primer tomo es el diseño de sus personajes. Shoichi Usui consigue que cada uno tenga una identidad visual muy marcada. Sus peinados, sus ropas, sus tatuajes, sus piercings y sus expresiones hacen que resulte sencillo distinguirlos desde el primer momento.
Además, sus diseños parecen funcionar como una extensión de sus propias personalidades. Cada personaje tiene una presencia diferente, un peso que se deja intuir desde el primer vistazo. Incluso antes de conocerlos en profundidad, su aspecto ya consigue despertar nuestra curiosidad.
Una de las sorpresas más agradables del tomo es descubrir que Distrito Manga incluye fichas de los personajes entre algunos de los capítulos. En ellas podemos conocer más detalles sobre sus diseños y de cómo fueron a parar a este manga. También encontramos información como sus edades, alturas y fechas de cumpleaños. Un pequeño añadido que, para quienes disfrutamos con estos detalles, resulta sencillamente delicioso.
El resultado es una galería de personajes con muchísima personalidad. Kiyoshi, Sakaki, Akari, Nehan y su querido Jack Joe, Tsurugi Hijiri o incluso figuras tan peculiares como Yamada consiguen destacar, y no solo visualmente. Además, hay que tener en cuenta que todavía estamos ante el primer tomo, por lo que resulta especialmente prometedor —mordiéndonos las uñas estamos— pensar en todo lo que Shoichi Usui puede sacarse de la chistera a medida que la historia siga creciendo.
Ritmo: un primer tomo que no se duerme

Hay algo que Kiyoshi, el exorcista deja claro desde el principio y que en esta reseña no se nos ha pasado por alto: no tiene intención de perder el tiempo. El primer tomo avanza con un ritmo muy ágil. La historia presenta rápidamente sus principales elementos y nos introduce en su mundo sin necesidad de largas explicaciones.
Esto no significa que la obra se precipite, ni mucho menos. Shoichi Usui sabe cuándo presentar a sus personajes y cuándo dejar que la acción tome el protagonismo. El manga avanza con naturalidad y consigue que cada capítulo aporte algo a la historia.
Además, la lectura resulta muy dinámica gracias a la combinación de acción, humor y momentos más centrados en los personajes. Esta variedad evita que el ritmo se vuelva monótono.
Nos encontramos ante un primer volumen que se lee con enorme facilidad. Kiyoshi, el exorcista siempre parece tener algo nuevo que ofrecer. Y cuando llegamos a la última página, tenemos esa sensación tan característica de haber leído el tomito en un suspiro.
Acción y humor, la esencia del shonen

Este delicioso manga combina acción, humor y elementos sobrenaturales con una enorme naturalidad. Sus enfrentamientos son dinámicos y espectaculares, pero nunca pierden ese punto de diversión que hace que la lectura resulte tan entretenida.
El humor también nace de sus propios personajes. Sobre todo, las reacciones y la personalidad de los protagonistas consiguen que la historia mantenga un tono la mar de refrescante.
En este sentido, no podemos dejar de tener en cuenta la trayectoria de Shoichi Usui. El autor fue ayudante del genio Eiichiro Oda durante cinco años antes de debutar con su primer one-shot, Enma in Love. Actualmente, Kiyoshi, el exorcista se ha convertido en una de las nuevas apuestas de la revista Weekly Shonen Jump. Una trayectoria que ayuda a entender el enorme cariño que desprende su obra por el género.
Y hablando de Eiichiro Oda, resulta imposible no mencionar la recomendación que aparece en la faja del volumen. El autor de One Piece dedica un pequeño dibujo de Jack Joe y otro de la famosa calavera de la bandera de los Mugiwara. Además, encontramos una frase que resume perfectamente el encanto de la propuesta: «¡Qué monos son Kiyoshi y sus demonios! XD». Una recomendación que, además de resultar tremendamente simpática, supone un bonito reconocimiento para el trabajo de quien durante cinco años formó parte del equipo de Oda.

Los valores que quiere transmitir

Más allá de exorcismos y peleas varias, Kiyoshi, el exorcista tiene algo importante que decir. El manga habla de valores muy vinculados al shonen. La amistad, el compañerismo y la importancia de no rendirse están muy presentes en sus páginas.
Sin embargo, hay una idea que destaca especialmente: la fuerza no lo es todo. Kiyoshi posee grandes habilidades. Pero el manga no parece presentar el poder como la única forma de convertirse en alguien importante. La manera en la que utilizamos nuestras capacidades también dice mucho de nosotros.
La humildad ocupa un lugar fundamental dentro de esta propuesta. Kiyoshi no necesita sentirse superior para demostrar su valía. Tampoco necesita mirar por encima del hombro a quienes le rodean. Su forma de actuar demuestra que ser fuerte y ser humilde no son conceptos incompatibles.
Y esa es una de las cosas que más nos han gustado de este primer tomo. Kiyoshi, el exorcista transmite sus valores sin convertir la aventura en una lección. Lo hace a través de sus personajes, de sus decisiones y de la manera en la que se enfrentan a los problemas. Porque, detrás de sus combates y de sus demonios, encontramos una historia que parece recordarnos que la verdadera fuerza también está en saber ayudar a los demás, confiar en quienes nos acompañan y seguir adelante incluso cuando el camino no resulta sencillo.
Conclusión: un comienzo que deja con ganas de más

Kiyoshi, el exorcista ha conseguido algo que no siempre resulta sencillo. Su primer tomo nos ha conquistado desde las primeras páginas. Shoichi Usui presenta una aventura dinámica, divertida y espectacular. Pero también demuestra que detrás de sus combates hay personajes con mucho que contar.
El resultado es un manga que abraza con entusiasmo la esencia del shonen. Hay exorcismos, demonios, enfrentamientos y momentos espectaculares. Pero también encontramos amistad, compañerismo y valores que consiguen que nos impliquemos con sus protagonistas.
A todo ello se suma una edición muy cuidada por parte de Distrito Manga. La inclusión de las fichas de personajes entre capítulos es un detalle que aporta un valor añadido. Y la recomendación de Eiichiro Oda en la faja del volumen supone, además, un bonito reconocimiento para una obra que tiene mucho potencial por delante.
Después de terminar este primer tomo, resulta imposible no quedarse con ganas de más. Hemos dado con un manga que tiene personajes carismáticos, una identidad visual muy marcada y una historia que promete seguir creciendo. Y cuando un manga consigue que terminemos su primer volumen deseando continuar la aventura, poco más se puede pedir.
Por nuestra parte, solo podemos recomendar darle una oportunidad. Especialmente si, como la redactora que suscribe estas líneas, tenéis una debilidad especial por el shonen. Kiyoshi, el exorcista ya nos tiene completamente dentro. Y, sinceramente, estamos deseando descubrir hasta dónde puede llevarnos esta aventura. Como siempre, ha sido un placer y un honor compartir este rato con vosotros. Nos encantaría que nos hicierais llegar vuestras opiniones, ya sea a través de aquí o por nuestras redes sociales. Nos leemos en la próxima. ¡Un abrazo enorme para todos!


























