¡Hola, queridos lectores de Hanami Dango! Mirad al cielo, ¿veis esa luz deslumbrante? No, no tu lámpara. No, no es el sol. Es nuestro querido Gintoki en una nueva aventura, pero ¿habrá estado Gintama, la película: Yoshiwara en llamas a la altura? Sigue leyendo para descubrirlo.

Gintama siempre ha sido un shōnen muy especial. Para empezar, por su original contexto (un Japón ucrónico donde fueron los extraterrestres quienes obligaron al país a abrirse al mundo y no los estadounidenses), pero, sobre todo, por su manera de mezclar registros aparentemente incompatibles. 

La obra de Hideaki Sorachi, nuestro mangaka gorila favorito, puede pasar de la acción al drama y desembocar en un humor histriónico que, por su predilección por el disparate, los golpes y la caricatura, recuerda en ocasiones al tebeo patrio de Mortadelo y Filemón. 

Su nueva película (otra forma de sacarle el dinero a los niños, como reconoce Sorachi) Yoshiwara en llamas conserva esa personalidad única, aunque también evidencia las dificultades de convertir una historia de estructura episódica en una película de más de dos horas.

Rehaciendo lo hecho

Esta nueva adaptación del arco de Yoshiwara se une a una tendencia cada vez más visible en el mundo del anime: trasladar al largometraje grandes bloques narrativos del manga y el anime. Con diferencias entre sus respectivas propuestas, ahí están los arcos finales de Shingeki no Kyojin con The Last Attack, Chainsaw Man: El arco de Reze y, especialmente, Kimetsu no Yaiba, con El tren infinito y La fortaleza infinita. 

Gintama se incorpora a ese panorama con una historia ya conocida por sus seguidores, recreada con nueva animación. Seguramente, frente a las otras películas citadas, esta sea la hermana pequeña, pero merece la pena verla si se es fan de Gintama. Tras su paso por los cines japoneses, en España puede verse a través de Netflix.

Por supuesto, una serie tan acostumbrada a burlarse de su propia industria no iba a dejar pasar la ocasión sin lanzar alguna pulla. Por internet circula la historia de que Koyoharu Gotouge, mangaka tras Kimetsu no Yaiba, lamentaba que su obra no hubiera sido parodiada en Gintama, como lo han sido otras grandes como Dragon Ball, Naruto o One Piece. 

Pero esto ha cambiado. La parodia inicial de Kimetsu no Yaiba encaja perfectamente con su espíritu y añade un juego metatextual alrededor de Tomokazu Sugita, la voz de Gintoki, que también interpreta a Gyomei Himejima, el Pilar de la Roca. 

La broma funciona como una declaración de intenciones: habrá épica y sufrimiento, pero nadie debe confundir eso con una repentina voluntad de tomarse demasiado en serio. 

Si Naruto puede resistirlo, Gintama también.

Ayudar a los demás

La historia de Yoshiwara en llamas es, como suele decirse, sencilla, pero eficaz. La película transcurre en la ciudad subterránea del placer. Seita, un niño que sobrevive robando, desea reunir el dinero suficiente para poder conocer a la cortesana Hinowa, meretriz bajo el control del pérfido Hosen, el señor del crimen llamado Rey de la Noche. No, no es que Seita sea un turbio que quiere estar con una mujer mayor, sino que cree que Hinowa es su madre, la cual tuvo que abandonarlo siendo él tan solo un recién nacido.

Mientras roba por las calles de Edo, pretende quitarle la cartera a nuestro samurái retirado peliblanco favorito, Gintoki, con la mala suerte de que es Gintoki quien le roba a él. Tras el encontronazo, Gintoki y sus compañeros, la poderosa Kagura y el gafotas Shinpachi, se unen para liberar a Hinowa de las garras de Hosen.

Sin embargo, una guerra clandestina está a punto de estallar en las profundidades de Yoshiwara y varios personajes que conocemos de la serie y algunos nuevos tendrán su propio papel en esta función. ¿Sobrevivirán nuestros protagonistas para ver salir el sol un día más?

De este modo, Yoshiwara en llamas encuentra una motivación inmediata y comprensible para poner en marcha su despliegue de combates: ayudar a un niño a recuperar a su familia.

Gintama parodia a Kimetsu no Yaiba y aprovecha que Gintoki tiene la voz de uno de sus guardianes de la noche. Fuente del Edit.

La familia que elegimos

El tema principal de la película es uno de los que suele aparecer en Gintama: la familia. 

Por un lado, tenemos la relación entre Kagura y Kamui. Ambos son hermanos de sangre y ambos se odian a muerte. Kamui quiere ser el más poderoso del universo, aunque eso signifique ser un demente. Kagura ha elegido ser parte de la Tierra, con lo que eso supone. Y si Kagura cede a su lado oscuro, solo se salvará mediante la humanidad de personajes como Shinpachi, al que considera su auténtico hermano pese a no compartir ni una gota de sangre.

Frente a ellos, el vínculo de Seita y Hinowa permite trascender la idea de la unión de sangre. La familia es la que uno elige y es lo que ocurre con ambos personajes, abandonados y solitarios. Si decides proteger a otra persona con toda tu alma, esa persona es tu familia.

La idea de la familia que sostiene la película de Gintama, aunque no sea revolucionaria, aporta una base emocional firme a una aventura que, vista desde fuera, podría parecer dominada únicamente por la pelea y el humor pasado de vueltas.

Una de las viñetas del arco original de Yoshiwara en llamas.

Problemas en Yoshiwara

El problema es que no siempre concede a esas emociones el espacio que necesitan. Yoshiwara en llamas rebosa acción, pero la acumulación de combates termina perjudicando el ritmo. 

Las peleas, pese a ser espectaculares, se suceden con una intensidad que puede resultar estimulante por separado y algo agotadora en conjunto. Faltan pausas que permitan asimilar lo ocurrido, acompañar a los personajes y recuperar la tensión antes de la siguiente explosión. Cuando todo aspira continuamente al clímax, algunos de los momentos decisivos pierden fuerza.

También se perciben las costuras de su origen serializado. Aunque la historia tiene un objetivo claro, ciertos segmentos conservan una división por bloques que dificulta la fluidez del largometraje. Hay avances, confrontaciones y resoluciones parciales que recuerdan a la cadencia de varios capítulos consecutivos. De ahí que sus algo más de dos horas puedan hacerse largas incluso cuando no dejan de suceder cosas.

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La nueva película ha llegado en exclusiva a través de Netflix a nuestro país. ¿Conseguiremos que algún día Gintama esté completa en alguna plataforma? Soñar es gratis.

Y el sol saldrá de nuevo

En el apartado visual, en cambio, Yoshiwara en llamas ofrece buenos argumentos para regresar a este arco. Las mejoras de animación refuerzan el espectáculo y permiten que la acción luzca sin sacrificar el reconocible diseño de personajes. 

Incluso los momentos que recurren al 3D ofrecen resultados convincentes y acompañan el despliegue visual (aunque está lejos de lo hecho por Ufotable en las películas de Kamado Tanjiro).

Otro acierto es que se mantiene esa expresividad capaz de sostener tanto una escena dramática como una mueca completamente ridícula, una cualidad esencial en Gintama. 

Por todo ello, Yoshiwara en llamas funciona mejor para los fans como una nueva oportunidad de disfrutar de estos personajes que como una adaptación plenamente equilibrada al formato cinematográfico. Eso sí, no creo que funcione para atraer a nuevos espectadores salvo porque alguno llegue a ella por casualidad. Para el resto, tenemos dos horas de Gintama desatado y, en ocasiones, merece la pena que salga el sol para ver eso.


Y hasta aquí nuestra crítica de Gintama, la película: Yoshiwara en llamas. ¿Qué te ha parecido esta nueva versión del famoso arco de nuestro querido Gintoki? Te leemos en los comentarios. 

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