¡Saludos, lectores de Hanami Dango! ¿Os gusta Star Wars? ¿Sí? ¿Os habéis dado cuenta de toda la herencia asiática con la que cuenta la saga sobre una galaxia muy muy lejana? ¿Y qué os parecería ver un anime sobre la franquicia? Estáis de suerte, porque recientemente se ha estrenado Star Wars: Visions presenta – La jedi número 9 y venimos a hablarte de ella.
El contexto jidaigeki de Star Wars
Una de las influencias del creador de la saga, George Lucas, para crear Star Wars fueron las películas de samuráis de Akira Kurosawa. Muchas de ellas podríamos englobarlas dentro del subgénero jidaigeki, dramas históricos japoneses, con los samurái como figura predominante. Algunos estudiosos de la obra piensan, por ejemplo, que el nombre influyó en el término Jedi (que suena similar a «Jidai» de «Jidaigeki»).
Obras como La fortaleza escondida marcaron al director y le ayudaron a dar forma a la primera película de la saga, Una nueva esperanza. En ambos filmes, una princesa es capturada por el villano, dos sirvientes buscan salvarla y a ellos se une un antiguo samurái en horas bajas.
Tal fue la inspiración que George Lucas llegó a imaginar al venerable maestro Jedi Obi-Wan Kenobi con el rostro de Toshiro Mifune, emblemático actor de La fortaleza escondida y otras películas de samuráis, tal y como relató su hija, la actriz Mika Mifune. El actor lo rechazaría debido a la posibilidad de encasillamiento, su nivel de inglés y sus pocas ganas de salir de Japón para rodar una extrañísima película de algo llamado space opera.
Sin embargo, desde el estreno de Star Wars en 1977, la influencia japonesa se ha colado en las ropas de los Jedi, en su filosofía, en los duelos de espada que recuerdan a las luchas con katana, en términos como Jedi bokken, en series como Ahsoka…
Y llegó Star Wars: Visions…
En 2021, se estrenó Star Wars: Visions, una serie de cortometrajes, en su mayoría asiáticos, que reimaginaban una galaxia muy muy lejana, fuera de las ataduras de la continuidad. Su primer corto se tituló Ronin y fue toda una declaración de intenciones que ha contado con secuelas, figuras de acción, mangas, cómics… Sin duda, un éxito.
Otro de los cortometrajes más celebrados de la primera temporada fue La Jedi número 9. Narraba la historia de Kara, la hija de un forjador de espadas láser que huía del enemigo y buscaba a los futuros Jedi que la ayudarían a restablecer la Orden. Fue un éxito y contaría con una secuela en la tercera temporada, donde Kara tenía que hacer frente a las consecuencias de sus actos.
El éxito de los cortometrajes dedicados a Kara llevaría a que Star Wars: Visions diese carta blanca a una temporada solo para este personaje, pero una cosa es contar una historia en pocos minutos y otra en ocho capítulos de media hora. ¿Habrá estado a la altura?
El sendero de Kara
La serie continúa lo planteado en los dos cortometrajes anteriores. Kara, junto a su grupo de amigos, busca a su padre, prisionero de Nawaam, un señor de la guerra que busca usar un gigantesco cristal kyber —el mismo que se utiliza para las espadas láser— para controlar la galaxia mediante el miedo. Para ello, Nawaam necesita al padre de la muchacha, Lah Zhima.
En medio de todo el caos, Kara, acompañada de su maestro Margrove Juro, busca a nuevos Jedi a los que unir a su causa para evitar que la galaxia sucumba ante el pérfido Nawaam.
En ocho capítulos, La jedi número 9 es el ejemplo paradigmático de una serie que va de menos a más. Tarda demasiado en situar algunas de sus piezas. No obstante, una vez están planteadas, ya puede seguir adelante. Desde la muerte de cierto personaje, se suceden las revelaciones, los enigmas y los secretos, y encontramos a personajes como Kara, Nawaam o cierto cazarrecompensas que acaban encantándonos a los seguidores de Star Wars.
Si el espectador pasa los tres primeros episodios, más endebles, acabará encontrándose con un buen anime de Star Wars.
Para quienes se deje llevar y piensen que este es un anime estadounidense, en realidad parte de la compañía japonesa Production IG (Ghost in the shell, Guilty Crown) y gran parte de su equipo es nipón. Si Star Wars es un mito vivo es porque permite que se hagan obras muy diferentes dentro del gran mosaico mitológico que representa.
La dirección corre a cargo de Kenji Kamiyama y Shunsuke Tada. En el caso de Kamiyama, lo conocemos, entre otros motivos, porque dirigió otra película basada en una franquicia occidental, La Guerra de los Rohirrim, perteneciente al mundo de El Señor de los Anillos.
Pese a lo aparentemente simple del trazo, La jedi número 9 alcanza grandes cotas en escenas como los duelos con espada láser. Incluso la animación por ordenador para las naves, que suele resultar polémica en la industria del anime, logra aquí buenos resultados una vez nos acostumbramos a cómo se integra en el resto del anime.
Todo esto hace que, pese a que la serie cuente con un doblaje al inglés, lo mejor sea verla en japonés con subtítulos en español para llegar a sentir realmente que estamos ante un anime, más allá del diseño de sus personajes.
Recrear la saga desde la perspectiva del anime
La idea que mueve Visions es la de reimaginar Star Wars desde la perspectiva de la animación. Es interesante cuando se incorporan elementos japoneses, como un sable láser corto que recuerda a la wakizashi o un robot que nos hace pensar en los ancianos cascarrabias de las películas samuráis.
Del mismo modo, también contamos con reinvenciones basadas en la propia saga, como una nave de un villano que es una especie de caza TIE o un robot malvado que es un droideka con cabeza de un AT-AT.
No obstante, lo más interesante, aparte de lo visual, es que el anime busca reimaginar conceptos como Jedi y Sith y los llamados Jedi grises, aquellos que no se acogen a la Orden y que aparecían en los juegos de rol clásicos del Universo Expandido de Star Wars.
En el caso de Nawaam, tenemos a un villano cuyo objetivo, cuando es revelado, hace que ya no lleve su máscara, digna de Vader o Kylo Ren. ¿Qué lo mueve? Lograr el equilibrio en la Fuerza, entre la luz y la oscuridad, lo que se suponía que debía hacer Anakin Skywalker en la obra madre. Esto es lo que lleva a que porte una espada gris, que representa el vacío absoluto que alcanza cuando toma una decisión.
Del mismo modo, tenemos el viaje de Kara, desde una Jedi tradicional hasta estar a punto de sucumbir al Lado Oscuro. Es interesante que veamos esto en la saga. Encontramos ecos en Anakin, por supuesto, pero pocas veces se explora del modo en que se hace en Visions, donde la joven llega a la redención cuando consigue creer en sí misma y en lo que puede hacer para ayudar a otros en una galaxia que necesita, ante todo, esa ayuda.
Sobre el tema de los colores de las espadas a partir de los sentimientos de su portador, es algo muy explotado en esta serie. En el antiguo canon de Star Wars, los Sith usaban cristales rojos. En el nuevo, los Sith o inquisidores hacen «sangrar» su cristal, tiñéndolo de rojo.
Sin embargo, en la serie de La Acólita, el sable cambió de color cuando uno de los personajes sucumbió al Lado Oscuro. ¿Puede que sea una deuda con los cortometrajes de Visions?
Para los que se lo preguntan, no, los cortometrajes de Visions o La jedi número 9 no entran en continuidad oficial con la franquicia. Personalmente, como redactor que suscribe estas líneas, creo que es uno de sus aciertos porque permite que los creadores puedan jugar más con la saga. Además, si otro creador quiere tomar algún elemento surgido de este laboratorio de ideas y llevarlo al canon, puede. Esto es lo que permite que Star Wars siga viva casi cincuenta años después del estreno del primer film.

La luz contra la oscuridad
Pese a todo, La jedi número 9 no es perfecta. Entre los defectos de la serie estaría que pocas veces conocemos a los personajes secundarios que se nos van presentando y algunos quedan relegados a un segundo plano.
El guionista Miho Sakai, quien ya trabajó en Visions, pese a no poder desarrollar del todo a los secundarios, logra que haya varios momentos espectaculares que encajan con lo mejor de la saga, A esto podemos añadir una batalla final donde los buenos siempre llevan ventaja y que el plan final de los secundarios, como Ethan, para destruir el cristal kyber de la especie de Estrella de la Muerte que ha creado Nawaan es tan simplista que resulta risible.
Del mismo modo, en unos episodios aparece una tribu con aspecto de vaca, pero con una vestimenta escasa que evoca a las tribus indígenas de ciertas partes del mundo, lo que podría resultar cuanto menos polémico.
No olvidemos que ya en su día, Jar Jar Binks fue criticado por ser considerado una parodia de los rastafaris. Sin embargo, nadie dijo nada en su época cuando los ewoks evocaban al Vietcong que resistió a Estados Unidos o usaban el calmuco de Siberia. Pensamos, no obstante, que esto sería sobreanalizar la obra y llevarla a otros lindes poco oportunos.
Un punto que sí nos ha parecido loable es la banda sonora de Kazuma Jinnouchi (Star Wars: Outlaws) y Nobuko Toda (Ultraman), quienes ya habían compuesto música para Visions. La música juega con algunos temas de John Williams, como el dedicado a Rey de El despertar de la Fuerza para crear sus propios temas que no desencajarían en una producción live action de la saga.

¿Habrá más?
Queda, por último, hablar del final. La temporada concluye con un cliffhanger. Sí, sí, esa fórmula que te obliga a seguir viendo una serie quieras o no. Si no se renovase, entonces nos quedaría pensar qué pasa tras el fundido a negro y seguir jugando nosotros mismos con las ideas que podamos tener sobre la franquicia. Y, acaso, en el fondo, ¿Star Wars: Visions no consiste en ver a varios equipos de animación jugando con los juguetes de George Lucas?
El gran problema del desenlace de esta temporada es que parece que la historia no tiene consecuencias. Cuando varios personajes parecen que pierden algo o mueren, pero luego se recuperan, sientes que la historia no ha tenido consecuencias: todo ha cambiado para volver a ser lo mismo.
Si bien es loable que no se carguen a un personaje que parece redimirse —en Star Wars, desde que te vuelves bueno de nuevo, mueres—, de pronto nadie parece morir o ser herido.
Esta armadura argumental —el famoso plot armor— hace que la historia se sienta más… inofensiva, por así decirlo. Aguardamos que sí haya consecuencias en una segunda entrega, si la hay. Así que deberemos estar pendientes de su renovación para saber cómo continúa.
Por ahora, con su primera temporada finalizada y disponible en Disney+, Star Wars: Visions presenta La jedi número 9 es un anime entretenido, perfecto para seguidores de Star Wars o espectadores que adoren la space opera con toques de anime clásico. Empieza en lo más bajo y llega a buenas cotas en sus últimos episodios. Si hay segunda temporada, esperamos que siga desde ahí y lleguen a lo más alto. Como bien dicen los Jedi, aguardamos que la Fuerza les acompañe.
¡Hasta aquí esta reseña dedicada a La jedi número 9! ¿Qué os ha parecido a vosotros? ¿Qué pensáis de estos experimentos con Star Wars? ¡Os leemos en los comentarios!
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