¡Hola, lectores de Hanami Dango! ¿Estás viendo Fumando juntos detrás del súper, uno de los animes revelación de la temporada? ¿Sí? ¿Con quién shippeáis a Sasaki? ¿Con la cajera o con su colega fumadora? ¿Y qué opináis de cómo usa el cigarrillo como unión entre sus personajes? ¿No os habíais parado a pensar en esto último? Aprovechamos el argumento de la serie para hablar sobre el tabaco en Japón y cómo aparece en el mundo del manga y anime.
La industria tabacalera como vendehúmos
En Gracias por fumar, el director Ivan Reitman retrataba el mundo del marketing desde el punto de vista de Nick Naylor (Aaron Eckhart), encargado de comunicación de las tabacaleras de Estados Unidos.
Si bien el film se pierde cerca del final, es una comedia negra que retrata a la perfección cómo el país de las barras y estrellas vende, bajo la pretensión de libertad, el deseo de fumar.
Como buen vendehúmos, Nick habla sobre cómo utilizar la industria del cine para vender tabaco. No es baladí: en la vida real, las compañías tabacaleras estadounidenses centraron su objetivo en crear nuevos fumadores y, para ello, pusieron toda la carne en el asador con los espectadores del cine y la televisión.
La estrategia insistente de las empresas productoras de tabaco llegó a tales extremos que estrellas como Carole Lombard, Barbara Stanwyck, Myrna Loy, Clark Gable o Gary Cooper recibieron gratificaciones de miles de dólares por fumar en las películas. Para aquellos lectores curiosos, recordamos que John Wayne y Humphrey Bogart murieron de sendos cánceres de pulmón ocasionados por su adicción a los cigarrillos —como bien explica en este artículo Ángel Domingo—.
De pronto, fumar se convertía en un elemento irresistible. Todo héroe o antihéroe fumaba, y compartir un cigarrillo podía ser el equivalente a una tórrida escena que el mojigato Código Hays era incapaz de permitir. Ya se sabe que el puritanismo opta porque no se vea una escena sexual, pero no le importa fomentar algo tan nocivo como el tabaco.
Del mismo modo, el uso de la cámara, la fotografía, el guion… se ponía al servicio de la idea de que el tabaco equivalía a poder.
Pero ¿y en Japón? No es extraño ver a personajes de animes tan conocidos como One Piece, o tan modernos como Chainsaw Man con un cigarrillo. ¿Cómo es esto posible?
El humo del anime
El caso paradigmático lo hemos tenido recientemente con Fumando juntos detrás del súper (Super no Ura de Yani Sū Futari), basado en el cómic de Jinushi. La obra nació como una historia corta que logró triunfar en el público. Actualmente, es publicado por una compañía subsidiaria de, nada más y nada menos, que Square Enix.
Más allá de la advertencia de Crunchyroll sobre el uso del tabaco, la serie se centra en la conexión que Sasaki entabla con una extraña. Sasaki, un salaryman que empieza a peinar canas, tiene como único momento feliz de su vida cuando se encuentra con la cajera del súper, Yamada, con la que es incapaz de hablar más de dos o tres frases de cortesía.
No ocurre lo mismo con Tayama, la chica de estilo rebelde que fuma detrás del súper y que es compañera de trabajo de Yamada. Lo que Sasaki no se imagina es que Yamada y Tayama son la misma persona.
Del día a día de estos personajes nace una serie de capítulos que engancha por su carisma y sus pegadizos temas de intro y cierre.
Además, la serie de Asahi Productions engancha sobre todo por sus personajes y su slice of life: nos habla del enfrentamiento contra la soledad y la vida vacía que tienen miles de japoneses y, en el fondo, millones de personas en cualquier lugar del mundo —aprovechamos para recordar este reportaje que le dedicamos al tema en nuestra web—.
Matarnos juntos detrás del súper
En Fumando juntos detrás del súper, el tabaco se convierte en un elemento de unión entre sus personajes y da una imagen del cigarrillo que no es tan simple como parece —por ejemplo, que la jefa vapee tras dejar el tabaco se presenta como una especie de chiste—.
En su primera tanda de miniepisodios, el anime solo cuestiona el tabaco en uno de sus capítulos, en el que Sasaki debe dejar de fumar por unos resultados médicos. Luego, al ser un falso negativo, la serie justifica que el personaje siga destrozando su salud mediante el tabaco con tal de seguir compartiendo momentos con su compañera de tabaco.
Y aquí conviene detenerse un segundo, porque ese gesto de guion no es inocente: el 25 % de los fumadores japoneses actuales dice querer dejarlo, y esa cifra apenas se ha movido en la última década. Sasaki, en ese sentido, no es una excepción dramática: es estadística pura. El propósito de Japón en 2022 era reducir la tasa de fumadores al 12%, pero se quedó en el 14,8 %. Aun así, un mínimo histórico.

Breve historia del tabaco en Japón
El tabaco entró en el archipiélago nipón a finales del siglo XVI de la mano de comerciantes portugueses, y ni siquiera la prohibición de cultivo y venta que impuso el shogunato Tokugawa en 1612 —por miedo a los incendios, no por salud pública— consiguió frenarlo; simplemente lo empujó al mercado negro.
Durante buena parte del siglo XX, además, fumar era directamente un negocio del Estado: en 1949 se fundó la Corporación Pública de Tabaco y Sal de Japón, privatizada en 1985 para dar lugar a Japan Tobacco (JT), todavía hoy parcialmente controlada por el gobierno.
La primera prohibición nacional de fumar en espacios cerrados no llegó hasta abril de 2020. Es decir: mientras España llevaba ya una década con la Ley 42/2010 en vigor (que amplió la de 2005), Japón apenas empezaba a poner coto al humo en hospitales, oficinas y restaurantes, pero no así en bares.
Hoy en día, todavía hay espacios para fumadores, unos receptáculos —kitsuenshitsu— donde pueden verse a docenas de personas, sobre todo hombres, fumando mientras esperan para tomar el tren o el metro, en una de esas imágenes que se quedan grabadas para el turista.
En algunas ciudades, no obstante, como Osaka, es más habitual ver a fumadores, pese a que, desde enero de 2025, se ha prohibido su consumo total en espacios públicos.
Más de 157.000 personas en Japón mueren prematuramente cada año debido a enfermedades relacionadas con el tabaquismo, y los esfuerzos actuales de control del tabaco por sí solos son insuficientes para cumplir con las proyecciones de la OMS de reducción de la prevalencia del tabaquismo —tal y como se refleja en el artículo Tobacco harm reduction—.

Solo habrá cigarrillos para los malvados
En Occidente, en países como España, con una legislación sobre el tabaco más restrictiva, resulta llamativo ver todavía cómo el tabaco es usado con tanta naturalidad en una serie nipona.
Mientras que en nuestro país ya no se ve publicidad del tabaco y en otros como Estados Unidos se impuso la idea de que el tabaco solo podían consumirlo los villanos (lo que llevó a cierta polémica con antihéroes como Lobezno), en Japón es, hasta cierto punto, natural que veamos su empleo.
Y no es casualidad ni pereza narrativa: la legislación japonesa ha llegado tarde y despacio a este terreno.
En Japón, a diferencia de esos parches internacionales, no existe una censura oficial del tabaco en el manga o el anime: la industria se autorregula más por pudor cultural que por ley.

Un cliché quemado en el anime
Hasta el protagonista de El viento se levanta, la película de Hayao Miyazaki, recibió críticas por parte de la Japan Society for Tobacco Control por los personajes que aparecen fumando en pantalla.
Si bien en los 90 recordamos a docenas y docenas de personajes fumando en mangas y animes (desde el Spike Spiegel de Cowboy Bebop hasta el Onizuka de GTO, pasando por el eterno cigarro de Joe Yabuki en Ashita no Joe), ahora empieza a perder presencia en los animes actuales.
Narrativamente, el uso del tabaco acabó convirtiéndose en un cliché para representar la madurez (Sarutobi de Naruto), la rebeldía (Sanji de One Piece), la melancolía (Nana) o el estilo noir (Lupin III).
Ahora, después de que el cliché acabase bastante quemado, se ha optado por la parodia, como vemos con el villano de la primera escena de Marriagetoxin, que fuma todo un paquete de golpe.

La censura del tabaco en el anime
Pero ¿qué ocurre con la censura occidental del tabaco en los animes? Estamos acostumbrados a ver mangas y animes modificados para su distribución fuera de Japón. Basta recordar las manchas negras que ocultaban escenas de violencia en Tokyo Ghoul.
En los últimos años, otro de los elementos que con frecuencia se elimina o suaviza en determinadas ediciones y plataformas es el tabaco, especialmente cuando aparece asociado a personajes jóvenes o presentado de forma atractiva.
No es raro que la censura opte por convertir cigarros en chupetes, como ocurrió con Sanji. En la serie Gintama: Mr. Ginpachi’s Zany Class, spin-off de Gintama, por ejemplo, tenemos una graciosísimo escena. Gintama parece que está fumando y afirmaque es una piruleta y que si suelta humo, es su saliva.
Al fin y al cabo, la censura de otros países es siempre una cosa a comentar (véase la ropa que pusieron encima a los titanes de Shingeki no Kyojin en Malasia).
Más allá de la censura, lo interesante sería usar el cigarrillo para poder debatir sobre por qué una droga tan nociva es legal, cuáles son las consecuencias de su consumo a corto y largo plazo… Si se elimina el cigarrillo en la ficción, será más difícil hablar de todos estos temas en la realidad.
Los hotaru-zoku, la tribu de luciérnagas humanas
Con el tiempo, ha surgido un concepto muy japonés para describir al fumador educado de hoy: el hotaru, la «luciérnaga», esa persona que sale a fumar a un balcón, con la brasa del cigarro parpadeando en la oscuridad como si fuera, en efecto, una luciérnaga.
Poniéndonos a merced de la narrativa y olvidando lo nociva que es esta droga, ese fumador discreto, en el fondo, es el verdadero protagonista silencioso de animes como Fumando juntos detrás del súper: una persona que se esconde para compartir algo que ya no se puede compartir en ningún otro sitio.
Fumar se convierte, en el fondo, en una excusa para que en un mundo que va con prisa, dos desconocidos tomen una pausa, se detengan y se pongan a hablar. Lo mismo que ocurre precisamente con Sasaki y Tayama en Fumando juntos detrás del súper.
Mientras nos quedemos con eso en la ficción y recordemos lo peligroso que es fumar en la realidad, despejaremos el humo de esta problemática en nuestros animes y mangas favoritos.
¡Y hasta aquí nuestro post de hoy, lectores de Hanami Dango! Antes de despedirnos, recuerda que el tabaco mata a 60.000 personas al año en España —750 solo por estar expuestas al tabaco—. ¡Así que mejor dejar el tabaco para la ficción! Puedes dejarnos tu opinión en los comentarios y seguirnos en plataformas como Twitter, Bluesky, Instagram o Twitch.


























