¡Feliz y combativo mes del Orgullo LGTBQ+, seguidores de Hanami Dango! En un mes de junio un poco extraño donde hemos visto más la cara del Papa que las banderas arcoíris de rigor, os queremos traer la reseña del primer volumen de Cadenas invisibles, un manga sobre identidad de género, sexualidad y patriarcado publicado en España por la editorial Devir.

Título: Cadenas invisibles (Ball and Chain).
Guion y dibujo: Qta Minami.
Traducción: Luis Alis Ferrer.
Editorial: Devir Manga.
Género: recuentos de la vida, LGTBQ+.
Volúmenes: 3 tomos dobles.
Páginas: 312.
Precio: 16,95 €.
Aya sufre porque la relación con su marido se ha enfriado hasta resultar irreconocible. Keito se prepara para casarse mientras empieza a enfrentarse a la disforia de género. Sus vidas, que hasta ese momento no tenían ningún punto en común, terminan cruzándose.
Ser mujer, ser esposa, encajar en lo que se espera de uno mismo. Cumplir con las normas de lo socialmente aceptado o atreverse a romperlas. Esta es la historia de varias personas que descubren qué las ata… y qué están dispuestas a hacer para liberarse.
Dos personajes aparentemente diferentes, un nexo de unión doble

Aya es una mujer de cincuenta años, casada y con un hijo, que por motivos de salud tuvo que dejar su trabajo, por lo que se dedica a ser ama de casa. Aunque al principio del tomo casi parece más un fantasma errante que vaga por su propio hogar, pues su marido y su hijo apenas siguen sus conversaciones, ignorándola la mayor parte del tiempo.
A pesar de que quiere mucho a su hijo, Aya se pregunta qué habría sido de su vida si hubiera tomado una decisión diferente al matrimonio, ya que se casó con quien resultó ser su única opción en aquel entonces. Así, recordando los días en los que fue libre y feliz, decide indagar sobre las consecuencias de divorciarse a su edad.
Si por algún milagro pudiera volver atrás en el tiempo… no me casaría ni loca.

Keito Oki se nos presenta como una persona joven, talentosa y decidida, está prometida con un chaval que parece majo, que respeta que no coma mucho y, lo más importante, que tiene un problema que le impide mantener relaciones con penetración, lo que le viene de maravilla a Keito, que además no quiere tener hijos.
Esta aparente normalidad se rompe enseguida, cuando vemos que su prometido es bastante posesivo y que, en el fondo, no entiende ni respeta la identidad de género de Keito, quien dice claramente que no siente que sea mujer, pero tampoco que sea hombre.
—¿Por qué te obsesionas tanto con el género? ¿No puedes ser tú misma simplemente?
—No podrías haber dicho una cosa más arrogante, Yoji.
La historia de Aya y Keito discurre de manera paralela a lo largo del volumen, con apenas una interacción entre sus personajes, aunque esta es suficiente para dejar una impresión la una en le otre.
Son dos personas leídas mujeres que no solo tienen sobre sus hombros el peso del patriarcado: aferrado a cada interacción, formando moho en los rincones de sus hogares y pegándose como barro a sus zapatos en el trabajo; sino que enfrentan el escrutinio, propio y ajeno, sobre lo queer. Propio, porque todavía están en constante aprendizaje sobre sus identidades, y ajeno, porque la gente prefiere imponer su percepción del mundo e ignorar otras realidades.
Cadenas invisibles señala de una manera tan natural el machismo al que están sometidas las personas que son leídas como mujeres, que no podemos dejar de destacar el siguiente diálogo del pasado de Aya:
—Aya, ¿sabes que siempre me apetece comer lo que preparas? Seguro que serás una esposa fabulosa.
—Deje de decir eso. No sabe lo patética que suena esa frase.
Representación LGTBQ+ en la obra
Al final del volumen se incluye un epílogo en el que Qta Minami, mangaka de Cadenas invisibles, cuenta su experiencia descubriendo su identidad no binaria con más de cincuenta años. Aunque a lo largo de su vida siempre hubo señales, no fue hasta que leyó el libro de Eris Young sobre identidades no binarias cuando comenzó a comprender muchas cosas.
Este pequeño ejemplo es una muestra más de la importancia de hablar de las realidades LGTBQ+ tanto en obras de ficción como de no ficción.
En el caso de Cadenas invisibles, Keito sabe perfectamente que su identidad no es binaria, pero aún tiene muchas cosas que descubrir sobre su propio deseo y si verdaderamente siente atracción por los hombres.
Por otra parte, el camino de Aya todavía está por descubrir, pues de momento bastante tiene con lidiar con su marido y la perspectiva de una vida completamente diferente. Sin embargo, por algunos detalles de este volumen, creemos que es posible que sea asexual y estamos deseando ver su desarrollo.
Además de sus protagonistas, también tenemos a Haruka, una joven peluquera abiertamente lesbiana que es adorable y que tiene una familia que la apoya incondicionalmente.


Nuestros motivos para animarte a leer Cadenas invisibles:
- Top 3 en el Kono manga ga sugoi de 2025 en demografía femenina.
- Completa en tres tomos dobles formato kanzenban, para que podáis leerlo a lo grande.
- Redes de apoyo entre mujeres.
- Representación queer diversa.
- La manera en la que Qta Minami entrelaza las historias de vida de sus protagonistas, con una narrativa (gráfica) increíble.
Si habéis llegado hasta aquí, ¡muchas gracias por leer! Esperamos que os haya llamado la atención este manga, nosotros estamos deseando tener entre nuestras manos el segundo tomo y seguir descubriendo a Aya y a Keito. ¿Recomendaríais algún otro manga por el mes del Orgullo? Os leemos en comentarios y en nuestras redes sociales, ¡hasta pronto!


























