Saludos, lectores de Hanami Dango. Hoy hablamos de uno de los problemas más graves de Japón: la soledad, y cómo se refleja en varios mangas, animes y películas. ¿Te vienes con nosotros?

Nacemos solos y morimos solos; entre ambos puntos, solo hay un camino al que llamamos vida. Uno de sus males es la soledad no deseada, es decir, lo que experimentan las personas que, aunque lo deseen, no tienen vínculos con ninguna otra. 

Como en muchos países, en Japón se ha vuelto patente con conceptos como el hikikomori (la reclusión por elección propia en el hogar durante meses y años) o el kodokushi (personas que mueren solas y cuyos cadáveres son encontrados mucho tiempo después). En el país nipón se reconoce que esta soledad empeora la salud mental y física, equiparándola al riesgo de tabaquismo o sedentarismo.

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La injustamente olvidada Bienvenidos al NHK fue uno de los animes que exploró la soledad y lo que esta causa en las personas.

La pandemia de la soledad

Diversos factores históricos y culturales explican su auge: desde la ruptura del Japón rural tradicional en la era Meiji (1968-1912) hasta la presión social contemporánea de no «molestar» a los demás, como apunta Nippon.com. Durante décadas se extendió la idea de que las personas debían ser independientes y evitar molestar a los otros. A esto se suma que el fuerte envejecimiento poblacional, la caída de matrimonios y la crisis de la natalidad impulsan hogares unipersonales, agravando el problema. Según Kyodo News, alrededor del 39% de los habitantes de Japón se sienten solos. 

El auge de Internet en los últimos años ha dado la oportunidad a que miles de personas puedan vivir sin tener que interactuar con nadie. Del mismo modo, incluso en los restaurantes es más sencillo pedir a través de una tablet que hablar con el camarero. Frente a esto, experiencias como los karaokes se convierten en el último refugio de muchos

El problema de la soledad es que es una epidemia invisible, tal y como señala el Centro Internacional sobre la Longevidad. Por suerte, el manga y el anime son un reflejo de la sociedad donde se desarrollan y en muchos de ellos se aborda esta problemática. En el libro Manga, arcade y karaokes, Matt Alt habla sobre cómo el el manga sirvió para hablar de aquello que la sociedad no se atrevía a reconocer. Con el fin del «milagro japonés», comenzaron a verse más las sombras de Japón en su ficción. 

La soledad en el manga y el anime

En los 90, Neon Genesis Evangelion, Shinji sufre una crisis, solo, cuando duda sobre volver a pilotar su mecha para enfrentarse a los ángeles que asolan Tokio. El creador de la serie, Hideaki Anno, habló de su propia depresión mediante el solitario Shinji.

Otro de los pioneros fue el mítico Serial Experiments: Lain. Estrenado en 1998, en este anime, su protagonista se refugia en un mundo digital para escapar de su solitaria vida tras recibir correos electrónicos de una amiga fallecida que dice seguir viva en la red.  Sobre este último aspecto (el uso de Internet como refugio), no es extraño que haya cientos de isekais sobre mundos virtuales que permiten a sus jugadores tener la vida que no tienen en la realidad (el ejemplo paradigmático sería Sword Art Online, de 2012).

Otro experto en abordar la soledad es Inio Asano. Además de la crudeza de Buenas noches, Punpun, en Solanin se adentra en el vacío que deja la muerte de una pareja. La historia sigue a una joven que, en un intento por superar la tragedia, decide cumplir el sueño inacabado de su novio.

En 2006, Bienvenido a la N.H.K. contaría con Sato, un joven que vive encerrado en su cuarto y comienza a tener pensamientos paranoicos que le hacen pensar que todo ello es por culpa de una conspiración. No es de extrañar. Varios estudios hablan sobre cómo la soledad influye en diversas enfermedades psiquiátricas, como la esquizofrenia.

En 2016, descubriríamos March comes in like a lion, donde Rei afronta solo la pérdida de su familia. A través del shōgi, el personaje acabará comprendiendo qué es la vida. Su autora, Chica Umino, se basó en una investigación que realizó sobre la soledad para su anterior obra, Honey and clover.

Ese mismo año se estrenaría A silent voice. En la película, seguimos a Shoya, un antiguo abusón de instituto que, tras quedarse solo, decide cambiar. Una de sus mejores escenas es cuando Shoya lucha por volver a integrarse en un mundo al que decidió dar la espalda y comienza a verlo con nuevos ojos.

En 2020, coincidiendo con el aislamiento de la pandemia, se estrenó el manga Frieren. Bajo una premisa de fantasía, este manga narra cómo su protagonista comprende que, tras décadas de distanciamiento emocional debido a su longevidad, debe aprender a conectar con los demás. Su viaje es una búsqueda por entender la esencia de la vida y honrar la memoria de aquellos que, como Himmel, la acompañaron en el pasado.

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Gran parte del simbolismo del paso del tiempo está presente en los detalles más insospechados de la obra, como en este momento donde el río, como el tiempo, sigue fluyendo, pero, pase lo que pase, Frieren no cambia.

Alquilar a un amigo

Para afrontar esta epidemia de soledad, han surgido varias empresas que ofrecen acompañantes de alquiler: amigos, parejas, falsos familiares… Una de las agencias más conocidas es Family Romance Inc., fundada por Yuichi Ishii, emplea a más de 1.200 actores que fingen ser familiares o amigos en eventos privados. El concepto surgió cuando Ishii acompañó a una madre soltera a una entrevista en una guardería de Tokio que excluía a hijos de padres solteros. 

Para asegurar la plaza, Ishii actuó como su cónyuge. «Me di cuenta de que existían injusticias en la sociedad japonesa, y vi que era posible ofrecer servicios para cubrir esos huecos», relata en una entrevista Ishii, tal y como se recoge en El Español. Werner Herzog realizaría una película (Family Romance LLC, 2019) sobre Ishii y su negocio.

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En Rental family, la historia de su protagonista conecta con la historia real de Ishii.

Otra película que juega con la fina línea entre comedia y drama, y se relaciona con esto es Rental family (Hikari, 2025). Cuenta la historia de Philip, un actor estadounidense entrado en años, en horas bajas, que fue a vivir a Japón cuando le ofrecieron un anuncio de dentífrico. 

Buscando trabajo, acaba siendo contratado por una agencia donde le ofrecen trabajos como: figurante de un falso entierro, un amigo de un hikikomori, un falso escritor que recoge las memorias de un actor anciando caído en el olvido, el padre de una niña criada solo por su madre, etc. 

Lo que comienza como un simple trabajo donde Philip siente que cumple con los sueños de la gente de tener a alguien, acaba convirtiéndose en una dependencia cuando nuestro protagonista entiende que, tras tanto tiempo solo, él también necesita conectar con los demás, aunque sea a través de mentiras. Su protagonista, el ganador del Oscar Brendan Fraser, hizo hincapié en ello durante una entrevista a Forbes: 

«Hay niveles casi epidémicos de soledad en Tokio (y, en realidad, en cualquier gran ciudad). Eso tiene consecuencias reales en la salud, especialmente en la salud mental, y la película también apunta a que en Japón existe cierto estigma a la hora de afrontar estos problemas. Así que, de algún modo, hay un “mercado” para que la gente busque conectar de una forma significativa. Si no pueden hacerlo con terapeutas, médicos, etc., lo van a buscar como sea… y esta es una manera segura de hacerlo». 

En el guion escrito por la directora Hikari y el guionista Stephen Blahut reflexiona sobre cómo debemos aceptar quiénes somos y comprender qué significa la mentira, la verdad y nuestro papel en el mundo. ¿Es lícito mentir para ayudar a alguien? ¿Podemos aceptarnos a nosotros mismos? ¿Podemos perdonarnos por lo que hicimos en el pasado? Una vez conectamos con otros, ¿abandonaremos nuestros falsos sueños al darnos cuenta de que todo lo que necesitábamos era alguien que nos necesitara?

Y es que en la realidad, este modelo de negocio despierta debate ético. Algunos ven una explotación de la soledad o un engaño al cliente, mientras otros lo consideran un alivio legítimo ante la ausencia de alternativas. Legalmente estas actividades no están prohibidas y operan en espacios grises (actúan como agencias de entretenimiento). 

El gobierno del país no ha intervenido directamente, aunque algunos opinan que fomentar la ayuda comunitaria sería una alternativa ética más sólida. Por ejemplo, hay iniciativas altruistas, como New Start, una ONG de alquiler de hermanas cuya misión es ayudar a hikikomoris; sus cuidadoras visitan semanalmente al cliente para acompañarles.

La necesidad de no estar solos

La directora de Hikari reconoció que la pandemia afectó a la realización de Rental Family, ya que el confinamiento le hizo darse cuenta de la soledad y el aislamiento, pero ¿qué ocurre cuando esta soledad y aislamiento ya existía más allá de la propia pandemia? Ese fue el motor del protagonista, darse cuenta de su propia soledad y de su importancia de volver a tener a alguien a su lado.

«Todos tenemos algo que aprender de los otros. Solo tenemos que estar abiertos a ello. A veces hay que escuchar, incluso cuando alguien dice cosas un poco locas. A veces simplemente no quieres enfrentarte a ciertas realidades» – Hikari.

Una obra que ya auguraba todo esto antes de la pandemia, curiosamente, era Death Stranding, de Hideo Kojima. Tal y como contó en una entrevista recogida en la BBC, reconoció que era una persona propensa a la soledad y pensaba que muchos jugadores también. «Cuando jueguen a este título, se darán cuenta de que existe gente como ellos en todo el mundo. Saber que, aunque me sienta solo, hay otros como yo, les hará sentirse tranquilos. Eso es lo que me gustaría que sintieran al jugar».

Como ocurre con el fenómeno de los hikikomoris, es posible que esta problemática de la soledad que solemos considerar exclusivamente nipona no lo sea en realidad. Japón, más bien, habría sido el primero en identificarla y ponerle nombre. La soledad no deseada es, de hecho, una epidemia global. En España, por ejemplo, un estudio de la Cruz Roja sitúa este sentimiento en torno al 44 % de la población, mientras que una investigación más reciente, elaborada por la ONCE y Ayuda en Acción en 2024, lo cifra en un 25,5 % entre los jóvenes en la actualidad.

Más allá de los estudios, el manga, el anime, el cine y cualquier forma artística sirven también para retratar problemáticas. Ya sea enfrentándonos a alienígenas o buscando conspiraciones, la soledad es otro de nuestros enemigos y, a través de la ficción, podemos hallar una catarsis para vencerlos. Vivamos o no en Japón, nunca está de más recordar cómo necesitamos a más personas en nuestra vida.

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Imagen de la portada: Searchlight Pictures/Ryohei Murata.


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