¡Hola, queridos lectores de Hanami Dango! Destellos del mañana ha sido una de mis series favoritas del verano. 

«¿Destellos del qué?», me dirás con cara de extrañado.

Lo entiendo. No te preocupes. Este anime parece haber caído en el limbo del olvido. Por eso, escribo esta reseña: para que le des una oportunidad a esta maravillosa historia sobre la importancia de los sueños.

¿Me acompañas en esta búsqueda de la revolución eléctrica?

Sparks of Tomorrow - Temporada Anime Verano 2026 - Hanami Dango
Pese a estrenarse en Netflix y haber sido creada por uno de los estudios más queridos por los fans, Destellos del mañana no ha acaparado demasiados titulares en estos meses.

Reivindicando un anime

Destellos del mañana concluyó hace unas semanas y nos dejó con la sensación de haber sido uno de los animes más ninguneados de la temporada de verano. Pero ¿cómo es posible dada su calidad? ¿Fue por la escasa publicidad de Netflix o porque los fans no dimos demasiado la brasa con ella en redes sociales?

Una cuestión está clara: esta apuesta de Kyoto Animation merece encontrar un público capaz de celebrar su imaginación, su extraordinaria animación y, sobre todo, su confianza en los personajes. Frente a otras series vendidas a bombo y plantillo en diversas plataformas y en redes sociales, Destellos del mañana destaca por tener, ante todo, corazón. 

Y es que no proviene de un estudio cualquiera. Kyoani, aparte de formar a sus animadores, los respeta y se caracteriza por ser una rara avis en un mundo corporativista devorado por el crunch. Ya en su día sobrevivió a una dura tragedia que acabó con parte de sus trabajadores, pero no ha dejado de entregarnos grandes obras llenas, ante todo, de corazón y alma.

Sin embargo, el público promedio parece preferir las producciones de otros estudios que vampirizan a sus trabajadores. Es incomprensible. Luego nos quejamos de obras aberrantes que aparecen solo para cumplir fechas y obtener beneficios.

En un mundo otaku, tan pendiente del próximo fenómeno, resulta frustrante comprobar lo fácil que es pasar por alto un anime con tanto que ofrecer como lo es Destellos del mañana. La mejor defensa de este anime, sin duda, está en sus imágenes y en la sensibilidad con la que cuenta su historia.

La era de la luz

Basada en la novela ligera 20 Seiki Denki Mokuroku de Hiro Yūki y dirigida por Minoru Ōta (quien trabajó como animador en A silent voice y Violent Evergarden, otras dos obras de Kyoani), el anime nos lleva a una Kioto alternativa de comienzos del siglo XX, cubierta por el humo de una tecnología dominada por el vapor. 

Allí, la posibilidad del advenimiento de una era eléctrica representa la promesa de una vida distinta, de un futuro donde todo pueda hacerse realidad. El inventor Kihachi, marcado por la muerte de su hermano mayor y por el derrumbe del futuro que imaginaban juntos, encuentra en la joven Inako una compañera con la que recuperar el impulso de mirar hacia delante.

Destellos del mañana es, ante todo, una obra optimista. ¿Recuerdas lo que era eso? En esta época de animes que tienden hacia lo oscuro y lo cínico, merece la pena que todavía tengamos animes donde seamos capaces de sonreír y soñar con el mañana. 

Hanami-dango-reseña-destello-del-mañana
El carisma de Seiroku es exagerado en la serie para justificar que tantos personajes decidan ir tras su sueño. Y, bueno, también un poco por el fanservice.

Pese a que algunos pudieran pensarlo, no es una historia de venganzas o peleas; para eso tenemos otros cuatro mil animes. Su historia gira alrededor de los sueños y de la capacidad que tienen para sobrevivir a quienes los imaginaron. Y, como decía, es de agradecer en estos tiempos tan oscuros.

El anhelo de los dos hermanos de hacer posible un mundo eléctrico acaba extendiéndose a otros personajes que aparecen en la historia y que encuentran en él una razón para perseguir sus propias metas. 

Ahí reside una de las cualidades más bonitas de la serie. Heredar un sueño, incluso de aquellos que ya no están con nosotros, puede ayudar a descubrir el propio. Kihachi quiere continuar con la edad eléctrica soñada por su hermano, mientras Inako quiere crear un sake único (el sueño de su madre antes de morir). Lejos de ser esclavos, los personajes necesitan reconciliarse con lo que han perdido, reconocer qué desean y reunir el valor para actuar.

Primeras impresiones verano 2026_Destellos del mañana - Hanami Dango
Kihachi es el joven inventor que siente que debe cumplir con el sueño de su hermano y crear una nueva era de la electricidad.

La magia de la animación

La ambientación de Destellos del mañana contribuye mucho a darle personalidad. La antiquísima Kioto ofrece un escenario atractivo para esa convivencia entre tradición, maquinaria y futuros imaginados. 

A su vez, los elementos steampunk encuentran en la llegada de la electricidad una fuente de conflicto y de asombro: el mundo parece estar a punto de transformarse, aunque todavía haya que convencerlo de que puede hacerlo. 

Visualmente, el resultado es soberbio. Kyoto Animation demuestra una vez más cuánto puede contar a través del movimiento, de la expresividad y de la atención a los pequeños gestos. Lejos de contentarse con usar siempre la misma fórmula, la serie adapta su lenguaje visual a la emoción de cada momento y encuentra espacio para desbordarse cuando la imaginación de sus protagonistas lo pide.

La escena de la invención del planeador es uno de los ejemplos más claros de esa libertad. El entusiasmo de crear algo que parecía inalcanzable se contagia a las imágenes, que convierten el ingenio en espectáculo. Esa energía es la que impregna todo el anime.

De la misma manera, la música de la compositora Hitomi Koto está a la altura de esa ambición. Tanto el opening de Luna Goamin como el ending de Ginger Root destacan por su capacidad para acompañar la identidad de la serie y prolongar sus sensaciones más allá del episodio. 

Hablando de energía y banda sonora, tampoco podemos olvidar el capítulo del concierto, donde los personajes descubren la guitarra eléctrica y acaban inventando, sin querer, el rock.

La luz de los recuerdos

Pero lo mejor de Destellos del mañana son sus personajes. Kihachi e Inako sostienen la aventura porque sus deseos importan, y el recuerdo del hermano mayor aporta una presencia emocional que continúa afectando a los demás. Por su parte, Yosuke es un villano pasado de vueltas al que acabamos cogiendo cariño. 

Y todo el plantel de secundarios no se queda atrás: cumple para resultar entrañable y carismático en esta gran aventura.

En la relación entre el villano Yosuke y el hermano mayor Seiroku (y más tarde con el propio Kihachi), algunos seguidores del «boys love» podrán encontrar ciertas escenas que les hagan pensar que eran algo más que buenos amigos. El romance nunca es explícito, pero esa ambigüedad está en cada una de las escenas y las decisiones que toma Yosuke, incapaz de aceptar la pérdida de un ser querido por culpa de la guerra.

Las referencias al conflicto bélico, por cierto, introducen una sombra sobre el entusiasmo tecnológico. Si bien es, hasta cierto punto, cozy fantasy, no por ello reniega de las consecuencias de la guerra. Existe un mundo capaz de utilizar el ingenio para destruir, y la serie permite que esa amenaza se perciba. 

Yosuke, el «villano» de la obra, en el fondo no deja de ser una víctima más. Por desgracia, su arco se ve truncado al no aceptar que jamás podrá estar de nuevo con Seiroku. Lo interesante hubiera sido que, finalmente, comprendiese que debía aceptar la muerte de la persona que quiso.

Aun así, mantiene su fe en la creatividad y en los inventos desmesurados de los hermanos. Precisamente por eso resulta valioso el empeño de sus personajes en imaginar un futuro mejor.

Pero Destellos del mañana no es perfecta. Entre los problemas de la serie, está que quizá en su búsqueda de ser reconfortante, echamos de menos las consecuencias de las acciones. Nadie sale herido. Nadie se ve dañado auténticamente. A lo que se suma un final apresurado y con poca emoción para lo que se nos estaba narrando, una lástima.

Y pese a estos errores, Destellos del mañana merece una atención mayor por la belleza de su animación, por su libertad visual y por la ternura con la que acompaña a quienes intentan volver a empezar. ¡Ojalá encuentre a los espectadores dispuestos a dejarse contagiar por ese entusiasmo!


Y hasta aquí nuestra crítica de Destellos del mañana. ¿Qué te ha parecido este anime? ¿Tú también consideras que hay que reivindicarlo? ¡Te leemos en los comentarios! No olvides que podéis seguirnos en plataformas como Twitter, Bluesky, Instagram o Twitch. 

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.